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Boletín Rimisp n° 23

Prepara Rimisp perfil sociodemográfico y análisis de brechas de atención a la juventud rural en México

30 Junio, 2017

La tercera semana de julio próximo se celebrará la siguiente reunión de un grupo compacto de organizaciones para preparar el lanzamiento del Grupo Diálogo Rural México.


La tercera semana de julio próximo se celebrará la siguiente reunión de un grupo compacto de organizaciones para preparar el lanzamiento del Grupo Diálogo Rural México. El grupo es convocado por la oficina para México y Centroamérica de Rimisp, la cual está integrando y editando un perfil sociodemográfico de la juventud rural en el país, un diagnóstico de las principales carencias que enfrentan las y los jóvenes en el mundo rural y de las brechas de atención producto de omisiones en las capacidades institucionales y políticas públicas para atenderlos.

Una de las brechas más evidentes, amplias y preocupantes, por el impacto que tiene sobre las aspiraciones y opciones de desarrollo de las y los jóvenes, es el acceso a educación. El Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2016, elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), sugiere que la pobreza es de lejos el mayor obstáculo a la educación. En 101 países de ingresos bajos y medios, entre las personas de 20 y 24 años de edad, las más pobres tienen en promedio cinco años de estudios escolares menos que las más ricas. A esto se suma una diferencia de 2.6 años entre los habitantes de zonas urbanas y los de zonas rurales, y de poco más de un año entre hombres y mujeres (UNESCO 2017).

Las gráficas que publica el informe para México dan un panorama limitado (correspondientes a jóvenes de entre 20 a 24 años, con datos de 2014) y dejan ver que los más pobres cursan en promedio ocho años de enseñanza, en comparación con 14 que cursan los más ricos. Entre los grupos de población más pobres, apenas el 5% concluye estudios superiores, en comparación con la tasa de casi 60% que registran los más ricos (UNESCO 2017).

De acuerdo con la metodología utilizada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), la población con carencia por rezago educativo en promedio a nivel nacional es de 18%, pero en el primer y segundo deciles el rezago es superior al 30% (uno de cada tres mexicanos en los deciles de ingreso más bajo tiene rezago, es analfabeta y no terminó primaria o secundaria); mientras en los dos deciles de ingreso más alto este porcentaje es menor al 10% (uno de cada diez).

Utilizando los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en la encuesta intercensal 2015, podemos profundizar un poco más el análisis. Si nos concentramos en la población de 15 años y más, la proporción de esta población con rezago educativo es de 35% a nivel nacional, uno de cada tres; y el 5.5% son analfabetas. Por estados, sin embargo, esta proporción es mucho mayor en los más pobres. El índice de analfabetismo casi se triplica y alcanza entre 13 y 15% en Chiapas, Guerrero y Oaxaca, donde además alrededor de la mitad de la población cuenta con rezago educativo (en Chiapas 52.2%, en Guerrero 47% y en Oaxaca 49.5%). La población de 15 años y más con rezago educativo es de más de 40% en otros cuatro estados, todos rurales y pobres (Guanajuato, Michoacán, Puebla y Veracruz).

Un estudio reciente de UNICEF que analiza la educación indígena con base en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2014 encuentra que el analfabetismo es mucho mayor en la población que se identifica como indígena (19.2%), y aún mayor en la población que habla lengua indígena (HLI), donde alcanza 25.1%, o uno de cada cuatro.
Entre 2010 y 2014 se observó un incremento en general en el porcentaje de la población que asistía regularmente a la escuela en los grupos de edad y poblaciones analizadas. Aunque la proporción de niñas y niños que asiste a la escuela es casi universal, en la población indígena es ligeramente menor (97.6%), y también en la HLI (96.2%). Entre los 12 y 14 años la asistencia a la escuela empieza a bajar en general, pero la disminución con respecto al grupo de edad anterior es más frecuente en la población indígena (10.2 puntos de diferencia) y en la población HLI (13.1 puntos) en comparación con la población total (4.7). Entre los 15 y 17 años, la asistencia escolar disminuye aún más. Mientras que en la población total el porcentaje de asistencia fue de 74.8%, en la población indígena fue de 65.2% y en la HLI de 58.2%. Las mismas brechas entre la población total, indígena y HLI se mantienen al observar el nivel máximo de escolaridad en los mayores de 15 años. La población sin escolaridad disminuye notablemente en los grupos de edad más jóvenes, pero continuó siendo más alta en la población indígena en general (16.3%) y entre los HLI (21.4%) que en la población total (6%) (UNICEF 2016).

Estas brechas se explican por diversas carencias en la infraestructura educativa en todos los niveles. Las carencias se incrementan mientras más pequeña sea la localidad de las escuelas. Es común que el servicio educativo indígena y telesecundarias se encuentran en peores condiciones que las escuelas generales (UNICEF 2016). De las primarias indígenas, 24.7% no dispone de baños, 28.9% no cuenta con mobiliario para docentes en al menos un aula, 21.2% no cuenta con mobiliario para al menos un alumno, y 18.1% tiene techo de materiales no durables. 
De las telesecundarias, 30.7% no cuenta con laboratorio, lo cual es necesario para el cumplimiento del currículo, 57.4% no cuenta con internet, en 20.7% falta mobiliario para al menos un alumno y en 23.3% para el docente en al menos un aula (UNICEF 2017).

A los retos ya establecidos se suman nuevos. En años recientes hay una tendencia al alza en el número de jóvenes en condición de pobreza (entre 2010 y 2014 pasaron de 46% a 47.1%; en términos absolutos de 16.8 millones a 17.5 millones de personas), mientras que la población de entre 30 y 64 años ha mantenido su índice de alrededor de 40%. Esta situación empeora en el caso de los jóvenes indígenas: 72.8 por ciento de ellos sufría pobreza en 2014, contra 55% de los no indígenas, según muestra el Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2016 (CONEVAL 2017).

Atender estas brechas es un reto importante que requiere precisión en el diagnóstico y soluciones prácticas. Por ello la importancia del trabajo de diagnóstico en curso a cargo de Rimisp, con el apoyo del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y las organizaciones co-convocantes del Grupo de Diálogo Rural (que incluyen a la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México, la plataforma México Social, la oficina subregional de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, y el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, entre otras).

Los retos asociados a las brechas en materia educativa y la enormidad de atenderlas en el medio rural, son componentes críticos de la agenda del Grupo de Diálogo Rural México (GDR-México), que se instalará formalmente en septiembre de 2017.

 

Referencias bibliográficas:

 

  • UNESCO, Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2016, http://on.unesco.org/2cpkZsB
  • Resumen Ejecutivo en español en: http://on.unesco.org/2cwVzsiI
  • INEGI, Principales resultados de la Encuesta Intercensal 2015 Estados Unidos Mexicanos, http://www.beta.inegi.org.mx/contenidos/proyectos/enchogares/especiales/intercensal/2015/doc/eic2015_resultados.pdf
  • UNICEF, Panorama Educativo de la Población Indígena 2015, https://www.unicef.org/mexico/spanish/PEPI_web(1).pdf