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Editorial

Nuevas apuestas representan nuevas oportunidades para los territorios latinoamericanos

1 Agosto, 2018

Angela Penagos

Directora de la oficina de Colombia


El próximo 7 de agosto toma posesión el presidente electo de los colombianos Iván Duque, frente a este nuevo escenario, desde el Grupo de Diálogo Rural considera pertinente tener un balance de la estrategia planteada a la luz de la propuesta del nuevo gobierno en términos de desarrollo rural, juventud y agricultura. Si bien los objetivos y propósitos del Grupo se mantienen, es necesario identificar nuevos actores y ventanas de oportunidad en donde podamos aportar eficazmente a mejorar las condiciones de los jóvenes rurales en Colombia.

Se estima que el 24, 5% de los habitantes rurales son jóvenes entre los 14 y los 28 años,.  Debido a la dificultad para acceder a educación postsecundaria y a trabajos formales, el 12% de los jóvenes rurales migra a los centros urbanos. El 42,3% lo hace buscando mejores oportunidades laborales y el 18,3%, mejores opciones educativas.

Aunque las propuestas del presidente electo Iván Duque aún no detallan las estrategias dirigidas a este grupo poblacional, su apuesta más cercana está orientada a promover un desarrollo sostenible de las zonas rurales, y generar condiciones atractivas para que los jóvenes “se la jueguen por un futuro próspero en el campo con sus familias, en lugar de migrar a una vida incierta en las ciudades”.

Es por esta razón como Grupo de Diálogo Rural en Colombia vemos una oportunidad para promover acciones transformadoras a una escala regional, conectándose con los jóvenes de una región del país para conocer sus particularidades, expectativas y las oportunidades de la mano de actores locales como la academia, los gremios y los Nodos de la Red Nacional de Jóvenes Rurales.

En una clara sintonía con esto temas, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) presidente electo de los mexicanos tiene como lemas emblemáticos ampliar las oportunidades de educación para los jóvenes y abrirles espacios laborales mediante becas, convenios y el esquema de “aprendiz”.

Adicionalmente, López Obrador, quien asumirá la Presidencia de la República en diciembre de 2018, ha manifestado su interés de modificar sustancialmente la política social para potenciar el papel del Estado en los procesos de desarrollo local incluyente de largo plazo, lo cual implica  la instrumentación de proyectos de desarrollo local y economía social en los municipios con mayor grado de marginación y pobreza del país.

Estas apuestas de interés para Rimisp, coinciden con varios de los temas centrales de nuestra agenda de investigación, particularmente en lo que se refiere a la estrategia de inclusión productiva para México como instrumento de combate a la pobreza, el trabajo avanzado por el Grupo Diálogo Rural México (GDR), centrado ahora en el tema de jóvenes rurales, y las propuestas generadas desde el Grupo Agenda Rural, respecto a la urgente reestructuración de los programas para el campo.

Por su parte, Ecuador avanza en el proceso de construcción de una política alimentaria para Quito, mediante la cual se consolide un sistema alimentario sostenible y resiliente que le permita a sus habitantes un mayor acceso a alimentos nutritivos, inocuos y frescos para garantizar una dieta saludable y equilibrada.  En este proceso, Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural ha participado en los diferentes espacios, especialmente en la construcción de la Carta Alimentaria de Quito, que se presentará oficialmente el 2 de octubre próximo.

Finalmente, en Chile, avanza en un cambio de ciclo de las políticas hacia el mundo rural, aunque “aún no sabemos qué va a suceder”, como lo explica Eduardo Ramírez, Ingeniero Agrónomo, Magíster en Economía Agraria de la Universidad Católica de Chile, al analizar la panorámica de las políticas rurales en el país. El investigador de Rimisp habla de “una progresión en el tema”, que, desde su perspectiva, podría continuar su avance sostenido, con las nuevas propuestas de coordinación y de desarrollo de un rol más orgánico y directivo, por parte del Ministerio de Agricultura. “Si la institucionalidad logra dar gobernanza a esta política, podríamos tener cambios profundos en cómo el estado mira a lo rural”, agrega Ramírez.