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Desarrollo con Cohesión Territorial

Colombia

Los vínculos urbano rurales en la transformación de los territorios

22 Junio, 2017

 Los vínculos que se establecen por el flujo de personas, bienes y servicios entre las áreas rurales y urbanas, constituyen relaciones que requieren instrumentos y políticas que capitalicen las oportunidades que surgen alrededor de ellas.


En el marco del 5° Foro Urbano Nacional organizado por ONU Hábitat realizado en Bucaramanga (Santander) los días 15 y 16 de junio, Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, orientó el panel “Los vínculos urbano-rurales en la transformación territorial” con la participación de autoridades del gobierno nacional y local, academia y sector privado.

Los territorios urbano-rurales son aquellos territorios que no se clasifican como grandes urbes metropolitanas ni como zonas rurales alejadas y dispersas. Por lo tanto, son aquellos territorios intermedios que “gravitan” en torno a cabeceras urbanas entre 15 mil y 400 mil habitantes, y se caracterizan los flujos recíprocos y repetidos de personas, bienes, servicios, dinero y servicios ambientales.

Juan Mauricio Ramírez, Investigador Principal Rimisp Colombia presentó los resultados del estudio realizado en Colombia, Chile y México, los cuales se enmarcan en el Programa Transformado Territorios, el cual es financiado por el gobierno canadiense a través del International Development Research Centre (IDCR).

“Partimos de reconocer que hay territorios rurales, territorios urbanos y territorios rural-urbano. Encontramos que, en Colombia, el 21% de su población vive en zonas rurales profundas, en Chile el 4% y en México el 14%. Asimismo, el 47% de la población colombiana vive en zonas urbanas, en Chile el 58% y en México, el 48%. En lo que respecta a territorios urbano-rurales, en Colombia el 33% de la población vive en territorios urbano-rurales, el 39% en Chile y el 38% en México. Es por esto que estos territorios requieren políticas públicas que mejoren la calidad de vida de su población y fortalezcan las relaciones económicas, sociales, ambientales que se establecen entre sus habitantes”, afirmó Juan Mauricio Ramírez.

Las actividades agropecuarias tienen una presencia importante en los territorios urbano-rurales y alrededor de ellas se establecen importantes conexiones que deben ser potencializadas. “En los territorios urbanos de Colombia, la agricultura pesa el 11% del valor agregado; en los rurales, el 42% y en los territorios urbanos rurales, el 46%. Colombia debe aprovechar las ventajas comparativas que nos ofrece el sector agropecuario en estos territorios” puntualizó Ramírez.

Sumado a lo anterior, se destacaron los 5 factores que son claves para el desempeño de los territorios urbano- rurales:

  1. los mercados laborales, que incluye los agropecuarios y los no agropecuarios;
  2. los sistemas agroalimentarios, los cuales abarcan la agricultura familiar, la comercial o de otro tipo;
  3. presencia de bienes públicos en el territorio, tales como vías terciarias, distritos de riego, entre otros;
  4. Gobernanza e institucionalidad local, destacando el grado de participación social como el nivel de importancia que puede tener el clientelismo en dichos territorios y
  5. la geografía.

Con este insumo, la directora de Rimisp Colombia, Ángela Penagos abrió el debate entre los panelistas proponiendo la reflexión sobre cómo aprovechar y potenciar los vínculos urbano-rurales desde el ordenamiento territorial.

Javier Pérez, Director Técnico de la Dirección de Desarrollo Territorial Sostenible del Departamento Nacional de Planeación (DNP) sostuvo que, como primera medida, debe superarse el sesgo urbano que históricamente ha tenido el ordenamiento territorial. “En segundo lugar, deben fortalecerse estrategias de inversión de orden supramunicipal que potencien los vínculos urbano-rurales. Hoy tenemos más información y de mejor calidad con la cual podemos entender dónde está la actividad económica y dónde se necesitan más inversiones que permitan aumentar la calidad de vida personas. A partir de ello, vamos a tener la primera generación de herramientas de ordenamiento territorial a nivel departamental y metropolitano, y con ello vamos a garantizar inversiones desde las dinámicas urbano-rural” señaló Javier Perez.

Por su parte el alcalde de Piedescuesta (Santander) Danny Ramírez, destacó la definición establecida de los usos de suelo rural y las zonas de expansión en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de su municipio como aspectos fundamentales para aprovechar los vínculos urbano-rurales. “Se formulan 300 kilómetros de vías rurales que van a mejorar la conectividad con el casco urbano y cerca de 110 kilómetros en vías urbanas. Pero esto no es suficiente: necesitamos hacer coincidir los Planes de Desarrollo Territorial y los  POT. Son cerca de 6 billones de pesos que se necesitan para cumplir con las necesidades expresadas por la comunidad en educación, salud, desarrollo rural, pero nuestro presupuesto es de 0.5 billones. La diferencia entre expectativa vs la realidad es muy grande. El trabajo es grande y desgastante” puntualizó el mandatario local.

Por su parte, Indira Margarita Porti, Investigadora del Consejo Privado de Competitividad destacó que buena parte de los resultados que obtiene Colombia en los rankings internacionales es gracias al desarrollo que se da en las regiones, especialmente en los territorios urbanos-rurales. “Es importante que un territorio cumpla con las condiciones básicas, para que pueda pensar en innovación y ahí es donde entra el sector privado. Es primordial fortalecer la institucionalidad y garantizar las condiciones básicas para el desarrollo”.

De igual manera, Oscar Pardo, director del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Desarrollo (CIDER) de la Universidad de Los Andes, destacó la importancia de contar con bases jurídicas para garantizar la planeación regional. “Necesitamos un esquema legal que garantice una planeación regional y no municipal, en periodos de 30 a 40 años. Necesitamos que lo rural tenga personalidad propia. Que veamos las relaciones de lo rural con lo rural y no solamente con el casco urbano” puntualizó el investigador.

Finalmente, Angela Penagos destacó la importancia de encontrar coherencia entre los diversos planes que existen en un territorio. “Saber tomar decisiones y coordinar acciones es clave en el éxito de los territorios. Rimisp propone que reconocer los vínculos urbanos-rurales es fundamental para lograr una mejor gobernanza de los territorios. Pretender que en un Plan de Desarrollo se puedan cumplir los proyectos estratégicos de un POT es imposible, pero hay una alternativa con la nueva normativa del ordenamiento territorial.