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Inclusión Social y Desarrollo

Jesús Quintana

“Los jóvenes son el puente que siempre nos ha faltado entre lo rural y urbano”

22 Agosto, 2017

El representante en Perú y coordinador de la Región Andina División de América Latina y el Caribe del FIDA se refirió al valor de los Grupos de Diálogo Rural, la importancia de conocer a los jóvenes rurales en Latinoamérica y el fuerte vinculo entre FIDA y Rmisp. 


Jesús Quintana es representante en Perú y coordinador de la Región Andina División de América Latina y el Caribe del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), en marzo recién pasado asumió, además, como responsable de la donación que hace posible el trabajo de los Grupos de Diálogo Rural, que en esta fase ha puesto el foco en el análisis de la juventud rural y los esfuerzos de políticas dirigidos a su inclusión económica.

¿Cuál es el valor que FIDA da a los Grupos de Diálogo Rural impulsados por Rimisp?

Una vez comprobada la validez, sobre todo la utilidad y funcionalidad de los GDR, que ya son metodologías establecidas en Ecuador, Colombia y México, y ahora también en Perú, que recién se incorpora, decidimos de modo mutuo girar hacia un tema que le preocupa a los gobiernos y nos preocupa a todos, el enfoque sobre del desarrollo rural.

En ese sentido, el valor que le damos a los GDR es enorme, especialmente sabiendo la capacidad de influir y de abrir espacios que tiene Rimisp, que ya lo hemos visto en Perú o en otros lugares como en Colombia, en el marco de la misión rural.

Este es el foro adecuado para dar importancia a la juventud por su capacidad de influir de forma directa e indirecta y sus posibilidades de contribuir e innovar.

¿Cuáles son las cualidades que FIDA reconoce en Rimisp, a la hora de desarrollar investigación en territorios latinoamericanos? 

Lo que tenemos con Rimisp es un socio de primera. Un lujo de socio. Porque nos permite, desde la realidad de Latinoamérica, cambiante y fluida, contar con un lugar de reflexión aplicado sobre las nuevas tendencias, con ese plantel tan capaz que tiene de México a Chile.

Están políticamente conectados, con las academias, con los grupos sociales, nos dan herramientas para poder reflexionar, esa es una de las primeras y grandes ventajas que tenemos con Rimisp, para comprender qué está pasando, cuáles son las nuevas visiones.

Un segundo, más allá del conocimiento aplicado, son los propios GDR, esa idea desarrollada por Rimisp, que ha sido siempre apoyada por FIDA, y que nos da un lugar único.

Un tercero es la aportación de asistencia técnica especializada, pues son muy conocidos por los gobiernos y los socios con los que trabajamos. Tienen una reputación y un nivel de prestigio. Yo citaría estas tres ventajas enormes para una institución como FIDA -que tiene recursos suficientes- pero que necesita trabajar en redes con organizaciones como Rimisp.

¿Por qué en esta etapa FIDA decide poner el foco sobre los Jóvenes Rurales?

Sabemos que la pobreza ha cambiado, ya nos es la misma, necesitamos mirar con nuevos lentes esta realidad. Los procesos que están ocurriendo, las nuevas dinámicas, el proceso de urbanización, de conectividad física y de tecnologías de la información. ¿Quién produce?, ¿para quién produce?, ¿qué es lo que está pasando? Y tenemos un actor principal que yo creo que durante cierto tiempo hemos dejado atrás: son los jóvenes.

Los jóvenes tienen un potencial inmenso, de ser transformadores y también de contribuir en negativo. No por voluntad propia, sino porque se les deja atrás y deciden emigrar o integrar grupos violentos, como en el caso de El Salvador o Colombia, contribuyendo a la inestabilidad. Pero este es un grupo con un gran potencial al que hay que cuidar y atender porque pueden tener la llave para la solución. No solo por su potencial de innovar y su talento, sino también porque pueden contribuir a que el espacio no se vacíe, que es algo que está pasando en muchos lugares por el hecho biológico, y ya cuando llegan a edades mayores no hay quien les sustituya.

Ellos tienen capacidad productora, capacidad de seguir viviendo en ese espacio, participando y aportando soluciones. Entonces instituciones como FIDA y Rimisp no pueden dejar de atender de manera específica a los jóvenes. Y analizar, como lo están haciendo los GDR, a través de los diagnósticos como punto de partida, los principales problemas de los jóvenes rurales para empezar a buscar soluciones según las políticas de cada uno de los países.

¿Cómo considera que los jóvenes pueden aportar al dinamismo rural en Latinoamérica?

Los jóvenes tienen una aportación potencial y real. Ellos ya son parte de ese dinamismo, tienen la capacidad de ver con formas distintas, incluso de ver lo que necesitan los jóvenes urbanos.

Los jóvenes son el puente que siempre nos ha faltado entre lo rural y lo urbano. Pero ellos son un puente real no intermediario, se mueven en ambos espacios y comprenden ambos espacios.

Son también capacidad de innovación, capaces de usar sus redes y no solo las redes sociales, sino también las humanas. Son nuevas empresas y nuevos emprendimientos en los que pueden aportar, si se les dan las opciones. Como por ejemplo a través de los accesos al crédito. Si se apuesta por ellos tienen gran potencial de aportar, también tienen la energía física, que es importante. Pero además tienen esa visión nueva, sobre qué productos, qué formatos que actividades agrotransformar.  Y no solo eso, porque ellos también pueden tener una visión del espacio no necesariamente productiva y agraria, puramente hablando, agrícola, ganadera, pesquera o forestal, sino nuevas formas de entender el paisaje, desde el turismo, la artesanía, la capacidad productiva de pequeña escala.

Y por supuesto, otra parte que nos interesa, que no es solamente la productiva, es la articulación social, la articulación política. Ellos son unos actores de primer relieve si se les permite, si se les anima la participación política para que no queden alienados, para que no queden fuera o pasen a ser parte de grupos que se oponen al progreso, como los delincuenciales o armados.

¿Cuál cree que es la clave para visibilizar a los jóvenes rurales y escuchar sus diversas voces?

Tenemos varias formas, queremos permitir fomentarles la participación política. Cuando los jóvenes participan, especialmente los rurales, vemos cambios en las sociedades. Lo hemos visto en Bolivia, en Venezuela y en Ecuador.

Y fomentarlo ya es un aporte a la democracia y a la estabilización.

Pero hay varias otras formas, como trabajar  para que ellos tengan más voz y voto en las organizaciones rurales, pues ellos están presentes pero en la medida que sus mayores están presentes. Y no vemos tanto que esto se permita, se fomente o se facilite. Yo creo que si nosotros hablamos de esto más claramente podemos permitir que la gobernanza de las asociaciones que creamos y fomentamos cuenten con ello.

El GDR en sí mismo es una clave para visibilizar. No tenemos tantos jóvenes como querríamos pero ya hay jóvenes sentados ahí. Por eso nosotros mismos sí podemos ser una plataforma. Los mismos GDR, FIDA y Rimisp también pueden serlo.

Pero una forma activa -que tal vez no hemos explorado tanto- es acerca de cómo facilitamos el acceso de ellos a la gobernanza, y el acceso de ellos a recursos financieros como beneficiarios, como sujetos y no solo como parte de grupos englobados. Ahí hay cuestiones de tenencia de la propiedad de los recursos pero, la gobernanza es algo que sí se puede facilitar de modo que ellos se preparen como líderes y lideresas del futuro.