Imprimir

Noticias

Colombia

La producción agropecuaria desde una perspectiva territorial

3 Julio, 2018

 

El 48% de la producción agropecuaria en Colombia se origina en territorios típicamente rurales donde no hay vínculos significativos con centros urbanos que incidan positivamente en su desarrollo.


Según la investigación realizada por Rimisp, Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural con el objetivo de realizar un análisis del sector agropecuario en Colombia desde una perspectiva territorial, se evidenció que una porción importante de la producción agropecuaria en Colombia se origina en territorios típicamente rurales donde no se han desarrollado vínculos significativos con centros urbanos, por lo cual es necesario entender las particularidades de cada territorio para diseñar  políticas públicas que permitan aumentar la productividad y competitividad de las actividades agropecuarias para lograr el crecimiento de la agricultura colombiana en los próximos años.

El estudio parte por reconocer que la participación de la agricultura en la economía colombiana se ha reducido sistemáticamente en los últimos años, lo que es consistente con las tendencias latinoamericanas y mundiales. Sin embargo, esta reducción en la participación no ha sido producto del aumento de la productividad del sector y del esperado efecto multiplicador en toda la economía, pues estudios recientes señalan que en las últimas tres décadas la productividad laboral de la economía colombiana ha estado prácticamente estancada, y notablemente rezagada respecto a la de otros países emergentes.

Con el fin de realizar este análisis desde una perspectiva territorial, se empleó como unidad de análisis los territorios funcionales delimitados por Rimisp a partir del análisis de los vínculos rural-urbanos. Como resultado, se analizaron los 853 territorios funcionales rurales y rural-urbanos que es donde se concentra el 87% del valor agregado agropecuario nacional. Para esto, se analizaron los datos del Censo Nacional Agropecuario elaborado en el 2014 el cual aporta información sobre la totalidad del área rural del país tomando como unidad de análisis las Unidades de Producción Agropecuaria (UPAs).

Con esta información los territorios funcionales se ubicaron en cuatro tipos de territorios de acuerdo con sus niveles de productividad del trabajo e intensidad de la mano de obra por área agropecuaria. Así, se obtiene el cuadrante de territorios Alto-Alto, Alto-Bajo, Bajo-Alto, y Bajo-Bajo, el primer término haciendo referencia al nivel de productividad del trabajo agropecuario y el segundo al nivel de intensidad de mano de obra agropecuaria.

En términos generales, el estudio encontró que un 54% de los territorios rurales y rural-urbanos del país presentan niveles de productividad del trabajo agropecuario bajos. Más aún, el 62% de las Unidades de Producción Agropecuaria (UPA) y el 39% del área agropecuaria de los territorios rurales y rural-urbanos del país corresponden a estos territorios cuyos niveles de productividad del trabajo agropecuario son bajos, lo que sugiere que una gran cantidad de UPAs de menor tamaño tienen grandes retos para aumentar la productividad de la tierra.

“Esta información toma especial relevancia, ya que una importante proporción de los territorios rurales profundos, donde se produce cerca de la mitad de la producción agropecuaria, e incluso de los territorios rural-urbanos, donde se produce un poco menos de la otra mitad, son territorios que presentan brechas históricas en factores como conectividad, infraestructura productiva, infraestructura social, y seguridad jurídica sobre la propiedad. Por ello son necesarias políticas e instrumentos más flexibles que se adapten mejor a las particularidades de cada territorio, y que estén explícitamente dirigidos a aumentar la productividad y competitividad de las actividades agropecuarias como fuente principal del crecimiento de la agricultura colombiana en los próximos años”, puntualizó Ángela Penagos, directora de Rimisp Colombia.

A partir de un análisis Logit, el estudio encontró que aquellos territorios con mayor cobertura rural de energía eléctrica y donde sus Unidades de Producción Agropecuaria (UPA) tienen mejor calidad y mayor acceso a la asistencia técnica, mayor acceso a maquinaria, realizan actividades de valor agregado dentro de la UPA y aplican prácticas de conservación de suelos, tienen mayor probabilidad de ser territorios con alta productividad del trabajo agropecuario.

Por el contrario, los territorios que tienen menos probabilidades de ser un territorio de alta productividad son aquellos donde la economía se encuentra muy concentrada en alguna rama de actividad, donde el sector gobierno tiene una alta participación en el valor agregado y se encuentran más alejadas de una ciudad de al menos 100.000 habitantes.

Por ello, es necesario diseñar instrumentos dirigidos a mejorar la calidad y el acceso a la asistencia técnica, el acceso y el uso de maquinaria y equipo, y promover las actividades que generan valor agregado en la unidad.

Asimismo, es necesario avanzar en la configuración de un sistema de pequeñas y medianas ciudades claves para el sector agropecuario como escenario de planificación de largo plazo en donde las políticas territoriales deberán optimizar el ordenamiento territorial, mejorar las condiciones de desarrollo social y económico, y de descentralización.

“Sin duda, una mayor coordinación con sectores como infraestructura, transporte, y el acceso a energía eléctrica y diversificación de la actividad económica, serán determinantes para impulsar la productividad de la agricultura en el país”, puntualizó Penagos.

De otro lado, al analizar de forma separada los territorios de alta productividad del trabajo agropecuario de acuerdo con su intensidad de mano de obra, se encontró una marcada diferencia en la productividad de la tierra. Mientras los territorios de alta productividad laboral y de alta intensidad del trabajo agropecuario producen el 49% del valor agregado del sector en el 18% del área agropecuaria, los territorios de baja intensidad del trabajo producen el 32% del valor agregado en el 60% del área agropecuaria.

“Así, los territorios de alta productividad y de alta intensidad del trabajo agropecuario, que se caracterizan por tener Unidades de Producción de en promedio 14 hectáreas, producen 1,5 veces el valor agregado agropecuario en menos de la tercera parte del área agropecuaria de los territorios de baja intensidad del trabajo. Esto nos permite concluir que en Colombia existen territorios de alta productividad del trabajo agropecuario tanto con un gran tamaño promedio de sus UPAs como con UPAs de mucho menor tamaño” señaló Ángela Penagos.

Ph: CIAT