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Por Julio Berdegué e Ignacia Fernández

La amenaza Trump y nuestra respuesta

10 Noviembre, 2016

Desde el punto de vista de una organización que durante 30 años ha trabajado por la expansión de las libertades, las capacidades, las oportunidades y el bienestar de las sociedades rurales latinoamericanas, hacemos alerta en cinco temas que deben concentrar la atención de quienes están comprometidos con el desarrollo de los territorios rurales y rural-urbanos latinoamericanos.


Lo impensable ha sucedido. Durante años, décadas en verdad, las personas y organizaciones progresistas hemos debido escuchar una y mil veces la cantinela de que conteníamos el germen del populismo siempre listo a atacar al modelo económico y al sistema democrático, a la menor oportunidad. Pues bien, el populismo en versión extra large, con un marcado sesgo fascistoide, racista, homofóbico, misógino, anti-globalizador, anti-latinoamericano y anti-elites, llegó desde la derecha, bajo la forma de un billonario neoyorquino.

Muchos analistas se consuelan diciendo que seguramente Trump no podrá hacer todo lo que ha dicho que quiere hacer. Sin duda que hay fuerzas que buscaran contenerlo. Pero los mismos analistas dijeron que Trump tendría que moderarse y asimilarse al sistema si quería ganar la primaria republicana, y no lo hizo. Luego, en la elección general, de nuevo se dijo lo mismo: si aspira a ganar, deberá moderarse y asimilarse, y habrá fuerzas que lo orillaran a ello con o sin su voluntad; de nuevo, no lo hizo. No vemos motivo para pensar que Trump se someterá ahora a las fuerzas del establishment, pues lo que ha hecho ha sido tomar el establishment por asalto.

Al contrario, pensamos que lo razonable, y lo prudente, es asumir que Trump se propone implementar su horrible agenda económica, política, social, cultural e internacional. No quiere decir que no habrá fuerzas e instituciones que lo limiten, pero pensar que de pronto se transformará en un presidente derechista respetable, nos parece a estas alturas un sueño de opio.

Trump no solo ganó, sino que acumula más poder que ningún otro presidente desde la década de 1920, con la presidencia del país hegemónico, ambas cámaras del congreso, la mayoría de la Corte Suprema, la mayoría de las gubernaturas y de las legislaturas estatales, y la inmensa mayoría de los gobiernos locales. Se puede hacer el caso de que ningún otro ser humano ha tenido tanto poder en sus manos desde la post-guerra. No es solo sus valores deplorables y su agenda profundamente reaccionaria, sino el poder que ha logrado acumular.

Desde el punto de vista de una organización que durante 30 años ha trabajado por la expansión de las libertades, las capacidades, las oportunidades y el bienestar de las sociedades rurales latinoamericanas, hacemos alerta en cinco temas que deben concentrar la atención de quienes están comprometidos con el desarrollo de los territorios rurales y rural-urbanos latinoamericanos:

1. México y Centro América. Trump ha hecho de “México” el ícono contra el que ha dirigido algunos de sus peores dardos. Ello incluye a una decena de millones de latinoamericanos, en su mayoría mexicanos y centroamericanos, muchos de ellos originarios de zonas rurales, que Trump ha prometido cazar, detener y deportar. Trump además ha indicado que revisará el acuerdo TLCAN de libre comercio, medida de muy difícil implementación, pero que tendría un impacto feroz sobre el bienestar de millones de campesinos y jornaleros agrícolas mexicanos. Los impedimentos a las migraciones temporales hacia USA, serán disruptivas de las estrategias de vida de cientos de miles de hogares en centenares de territorios de México y Centroamérica principalmente. El mismo efecto se puede esperar si Trump logra sus propósitos lo que reduciría enormemente los flujos de remesas; países como El Salvador sufrirían las peores consecuencias.

2. Colombia. El Acuerdo de Paz, esencial para el desarrollo rural colombiano, recibe un durísimo golpe con la elección de Trump. Todo dependerá de la capacidad del Presidente Santos, de las FARC y de todos quienes están a favor de la paz de aprobar definitivamente el acuerdo en las próximas semanas, antes de que Trump asuma el poder en enero. Podemos presumir que el Uribismo estará envalentonado y hará todo lo posible por postergar el acuerdo final, sabiendo que en enero habrá habido un cambio fundamental en las correlaciones de fuerza.

3. Regulaciones de las mega-inversiones en los territorios rurales. Trump ha prometido que liberará a las inversiones de las condicionantes que se derivan de leyes y regulaciones ambientales, laborales y sociales. Esta agenda no la limitará a la jurisdicción estadounidense, y podemos esperar una presión agresiva sobre nuestros gobiernos para que sigan la misma tendencia. Habrá fuerzas internas en cada país que felices apoyarán esta agenda. De tener éxito, esta estrategia impactará principalmente sobre territorios rurales, muchos de ellos mega-biodiversos y que son territorios de origen de pueblos indígenas.

4. Cambio climático. Está en muy grave riesgo el Acuerdo de París que tanto costo conseguir y que abrió un espacio de optimismo de que el mundo comenzaba a moverse seriamente para enfrentar el cambio climático. La ventana de oportunidad se cerró cuando Trump logro sus 270 electores. Las zonas rurales de Centro América, el Caribe, los Andes, y de regiones específicas de casi todos los países, sufrirán inevitablemente las consecuencias de cuatro, o posiblemente ocho años al menos, de parálisis en este asunto de tan vital importancia. El impacto se contará en miles de muertos y billones de dólares de daños por huracanes, sequías, o inundaciones.

5. Si Trump lleva adelante su programa económico proteccionista y nacionalista, ello impactará sobre el desarrollo de la agricultura latinoamericana. Rimisp siempre ha pensado que el comercio internacional, bajo reglas justas, es una fuente de progreso y bienestar de los pueblos. Nuestro inolvidable Manuel Chiriboga encabezó el intento de suscribir un acuerdo de libre comercio entre Ecuador y USA, y siempre lamentó y lamentamos el fracaso de la iniciativa, porque pensamos que cerraba oportunidades para muchos pequeños agricultores, trabajadores asalariados y empresarios rurales. Será interesante ver que dicen ahora los opositores de estos acuerdos de comercio, al verse en la misma trinchera que Trump en este tema. Nosotros opinamos que hay que defender el comercio internacional de alimentos y manufacturas de base agrícola.

Además de estos temas, e incluso antes que ellos, hay muchas otras libertades, derechos y demandas sociales que quedan bajo amenaza en la era Trump. La dignidad de las mujeres y sus derechos reproductivos, los de las minorías sexuales, las de los migrantes, el derecho a la organización sindical, entre tantas otras dimensiones de nuestra concepción del desarrollo, quedan en cuestión.

Como sucedió hace 35 años con la elección de Reagan y Thatcher, la de Trump desplazará el eje político a la derecha, y esta vez posiblemente de una forma mucho más radical que al inicio de la era neoliberal. Las primeras repercusiones posiblemente las veremos en las próximas elecciones europeas. Aún no es claro si Trump será capaz de provocar un vuelco estructural en el modelo económico y en el alcance y contenidos de la democracia, pero es más que probable que no le faltarán aliados en nuestros países.

Rimisp se fundó hace 30 años, en 1986, cuando la ola neoliberal estaba en su apogeo, y cuando nuestra región sufría las agresiones bélicas de Reagan, Thatcher y Bush padre contra Nicaragua, Argentina y Panamá. Fuimos parte de un enorme esfuerzo de resistencia desde la sociedad civil latinoamericana. Nos toca probablemente repetir esa época de nuestra historia; no estaremos solos, eso si es seguro.