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Oficina México-Centroamérica

Jorge Romero León: “Articular distintas voces para lograr el desarrollo territorial”

14 Enero, 2017

En México enfrentamos un panorama social, político y económico muy difícil, configurado por factores externos e internos. En ese contexto, el trabajo de Rimisp en el país en el corto y mediano plazos será muy importante pues planteará alternativas ante la limitada capacidad con que ha respondido el gobierno y las autoridades, y también buscará afrontar –con soluciones preventivas en la medida de lo posible– las amenazas que se vierten sobre México con la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos, país ante el cual México se muestra dependiente en muchos sentidos.


En entrevista, Jorge Romero León, director de la Oficina de Rimisp en México y Centroamérica, afirma lo anterior y señala: el enfoque desde el cual trabaja Rimisp parte de la pluralidad y diversidad de la sociedad y busca articular las distintas posiciones, explorar alternativas para el desarrollo rural y territorial e integrar esas alternativas en la discusión sobre política pública de forma coherente. “En los momentos actuales, ese diálogo diverso resulta particularmente importante, y aún más porque incorpora voces que de otra forma no estarían articuladas”, afirma.

“En el segundo trimestre del año vamos a reestablecer en México el Grupo de Diálogo Rural (GDR) con la perspectiva de integrar esas voces, y no sólo con la gran visión del desarrollo rural con perspectiva territorial, sino para hacer frente a los retos que nos plantean las amenazas. En este momento el diálogo en sí mismo genera beneficios en el mediano plazo, creemos que va a abrir alternativas para entender más clara y ampliamente los retos y para proponer soluciones idealmente preventivas”, señala Romero en su primera entrevista luego de que asumió la dirección de la Oficina el 9 de enero y al tiempo también que la Oficina pasa de representar a México a convertirse en subregional: México-Centroamérica.

Romero León considera fundamental que el nuevo GDR esté en condición de responder “con argumentos y con evidencia a las propuestas ciertamente reduccionistas y proteccionistas de Trump, pero que también que nos permita articular soluciones en caso de que se verifique el peor de los escenarios (de esas propuestas de Trump), donde se anule el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)”.

Destaca este punto del TLCAN porque, dice Romero, el Tratado en términos generales ha sido positivo para el agro mexicano, pues ha permitido fortalecer las exportaciones de ramas agroindustriales, y ha propiciado que sus mercancías lleguen, por medio de EEEUU y Canadá a nuevos mercados. Sin embargo, para la agricultura familiar, de pequeña escala, que es la predominante en México, el TLCAN ha sido muy negativo sobre todo porque se ha carecido de políticas públicas que apoyen a los pequeños productores, los cuales hoy día sufren condiciones de mercado muy limitadas. “En ese contexto, la probable eliminación del TLCAN abre la oportunidad de explorar cómo podemos articular mejor las alternativas de política pública en los distintos niveles de gobierno para fortalecer la producción agropecuaria nacional no sólo desde la perspectiva del gran exportador, sino del productor de pequeña escala”.

Además de esto, Rimisp México-CA estará trabajando en los primeros seis ocho meses del año en el análisis de mecanismos institucionales para incorporar proyectos de inclusión productiva en las políticas del Estado. “Lo hemos venido haciendo ya con PROSPERA, con el Programa Territorios Productivos, en la actual administración, con la integración por primera vez en la historia de la política social con la política de fomento productivo. Hemos venido trabajando para acercar la inclusión productiva a población marginada. Esto es algo que apenas está en construcción y que requiere aterrizar institucionalmente este año.

“Ese aterrizaje institucional es una de las prioridades de Rimisp este 2017 y seguiremos trabajando en ello para darle continuidad en el mediano plazo, en la siguiente administración y de allí en adelante. Y además de trabajar con PROSPERA, se prevé trabajo en esta misma línea con la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu). Esta es una de las dependencias con mayor pertinencia para la integración territorial”.

En otro orden, Romero León comentó que en los próximos dos años la Oficina trabajará integrando en México la visión que ha desarrollado Rimisp en Suramérica en materia de acciones en “Diversidad biocultural y territorios” (que es uno de los cuatro Grupos de trabajo de Rimisp). “En Suramérica se han tenido resultados muy claros y queremos replicar eso en México”, dijo.

Y otra apuesta que hace la Oficina para los próximo dos años es trabajar en materia de “Agricultura para el desarrollo” (otro de los Grupos de Rimisp). “Queremos hilvanar alternativas vinculadas al GDR. Es una apuesta de articulación colectiva de alternativas de política pública que no se basa en la investigación aplicada que desarrolla Rimisp en materia de ‘Inclusión social’ y en ‘Cohesión territorial’ (los otros dos Grupos de trabajo de Rimisp).

“Hay dos componentes importantes de trabajo: uno, vamos a definir con claridad cómo desarrollaremos la vertiente de investigación vinculada a este tema de Agricultura para el desarrollo, y dos, vamos a vincular esa investigación con el trabajo de articulación del GDR. Esto, con la perspectiva de México y de Centroamérica también.

“Probablemente, entre los cuatro Grupos de Rimisp, el de Agricultura para el desarrollo es el de mayor complejidad, porque estamos en condiciones en las cuales la política púbica considera un solo modelo, el gran modelo agroexportador. Tenemos que hilvanar alternativas desde la investigación, desde el acompañamiento de proyectos a nivel territorial y desde los espacios de diálogo para darle luz a las alternativas de la agricultura más allá de ese modelo y hacerlas cada vez más palpables como posibles en las apuestas de la política pública”.

Específicamente sobre Centroamérica, Romero León precisó que hay una apuesta institucional de Rimisp a nivel regional para fortalecer el trabajo de la Oficina México-Centroamérica, “y esta es una propuesta basada en el trabajo con algunos de nuestros socios, como el Fondo  Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Fundación Ford y el International Development Research Centre (IDRC), con los cuales hemos venido trabajando en distintas vertientes de proyecto en CA. El reto es integrar ese trabajo y darle más coherencia desde la Oficina subregional”. La apuesta es por la articulación de socios, el trabajo de construcción de red, la transformación sobre la base de evidencia.

“En El Salvador vamos a fortalecer el trabajo que hemos hecho en asociación con organizaciones aliadas de Rimisp de mucho tiempo para impulsar una nueva etapa de diálogo y para establecer nuevas bases de las condiciones de integración de los espacios urbano rurales; vamos a trabajar en Guatemala tratando de abrir un nuevo espacio de diálogo rural que permita poner sobre la mesa alternativas de política pública para propiciar una nueva etapa de desarrollo inclusivo, y vamos a explorar las condiciones en las que podemos trabajar en Honduras y Nicaragua, que son países donde no hemos tenido trabajo con aliados. Todo esto con visión a dos años”.

Aún no es claro cómo se va a retroalimentar la creación de espacios con la experiencia mexicana, dijo, “pero es algo que estamos procurando. Sin embargo, es bien importante aclarar: tenemos claridad en el hecho de que no vamos a exportar de México a CA una apuesta o un conjunto de mecanismos o un conjunto de espacios o fórmulas. Lo que haremos, como siempre lo ha hecho Rimisp, es encontrar la forma de articularnos con socios a nivel local, crear espacios donde esos socios tengan claridad sobre su participación, presenten su posición, articulen de forma coherente alternativas, y desde esa perspectiva, entonces sí trabajar en generar cambios institucionales y en políticas públicas”.

Por último, dijo la Oficina subregional estará trabajando para consolidarse institucionalmente por medio de una mejor operación de la Oficina misma, de la investigación que se hace desde aquí, de la creación de una nueva base para el trabajo de articulación y la definición de alternativas de financiamiento.

 

La situación complicada de México, según describe Jorge Romero León

El panorama complicado que enfrenta México tiene razones internas y externas. En lo externo predomina la victoria electoral de Donald Trump en Estados Unidos (EEUU), pues es posible que se concreten sus amenazas alrededor de una política comercial restrictiva, nacionalista, que voltea hacia adentro y que busca –por lo menos hasta ahora como amenaza– penalizar la inversión en México para fomentar lo que entiende como creación de empleos en EEUU. Amén de ser una política mal orientada, que terminará siendo contraproducente contra ese país, es una amenaza real que debemos entender y poder contrarrestar.

En lo interno hay dos factores de mediano plazo que han venido minando la economía del país: uno, la dependencia de EEUU y dos, que tenemos una capacidad de crecimiento muy limitada, pues está condicionada a la venta de bienes al mercado estadounidense, y al crecer éste poco, crece poco la economía mexicana. Las fuentes de inversión han estado asociadas a la manufactura que tiene el objetivo de vender productos intermedios a EEUU y la inversión pública y la inversión no vinculada a la manufactura han sido muy limitadas.

Por otro lado, está el hecho de que producimos cada vez menos petróleo y no lo estamos procesando para darle un valor agregado en el mercado mundial. No hemos generado la capacidad para hacer petroquímica nacional, ni siquiera para abastecer al mercado interno. Así, se han venido reduciendo los ingresos por la extracción del petróleo. Y cada vez somos más importadores netos de los productos secundarios o derivados, de los cuales depende nuestra economía, y están asociados a un tipo de cambio peso-dólar con constantes devaluaciones del peso. Esto genera presiones importantes: aumentan los precios y se encarece el resto de la cadena productiva.

Entonces, dado que la condición fiscal de México está asociada a los ingresos petroleros, enfrentamos una limitación de recursos públicos y una presión creciente sobre la economía por el encarecimiento del dólar.

Estos dos son factores que hasta ahora venían siendo importantes. Pero ahora tenemos que añadir un tercero, que es el ajuste adelantado al precio de la gasolina. Éste se iba a liberar a partir del 2018, según la reforma energética y la miscelánea fiscal, pero la decisión fue adelantada por el gobierno para este 2017. Esta parece ser una mala decisión porque genera una mayor presión para el alza de precios, y se acrecienta la incertidumbre, la cual está alimentada hoy día por las amenazas de Trump, por el debilitamiento del peso y por las presiones fiscales.

Hay que destacar además que para mantener el nivel de gasto que tiene, el gobierno se ha endeudado más. El nivel de deuda pública representa hoy alrededor del 50% del PIB, contra 35% que se tenía antes de la actual administración (que inició en diciembre de 2012), debido al aumento en el tipo de cambio y a que cada año hemos contratado nuevas obligaciones pues no nos alcanza lo que recaudamos y lo que recibimos por ingresos petroleros para financiar el gasto público. Y hay que señalar que el gobierno no ha realizado ajustes mayores a los componentes más importantes del gasto público, particularmente gastos de administración, gasto corriente y gastos de servicios de personal. Y en cambio sí ha hecho recortes al gasto social, en educación y salud, así como en infraestructura, afectando más la economía.