Imprimir

Desarrollo con Cohesión Territorial

México

Informe sobre DH en México del PNUD, novedoso y complementario con lo que hace RImisp: Isidro Soloaga

13 Octubre, 2016

El investigador asociado de Rimisp comenta los planteamientos del Informe del PNUD, presentado recientemente por sus autores; destaca las propuestas del documento y la coincidencia que hay entre el documento y la visión territorial y de cierre de brechas de Rimisp


Las recomendaciones principales del Informe sobre Desarrollo Humano en México 2016, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), señalan que el gasto público debe fortalecerse en los territorios que peor índice de desarrollo humano muestran, esto es, las entidades del sur-sureste de la República: Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Michoacán y Puebla (estados eminentemente rurales y con mayor porcentaje de población indígena respecto del resto del país). Y que se establezca un seguro social universal, esto es financiado con rentas del Estado, considerando que 60% de la población en México se desarrolla en la economía informal y carece de seguro médico.

Isidro Soloaga, investigador asociado de Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural y quien fungió como árbitro de este Informe, destacó lo anterior y afirmó que el Informe es totalmente complementario con lo que hace Rimisp, considerando la visión territorial y los planteamientos a favor de reducir las brechas de desigualdad que impulsa Rimisp.

“El Informe plantea que hay lugares que requieren más gasto público que los 12 mil pesos per cápita que hoy registra ese gasto, y se trata no de gastar a lo loco sino en forma eficiente. Eso va a tono con lo que hacemos en Rimisp, que es ver las diferencia en los niveles de bienestar de las personas en México”, dijo Soloaga en entrevista con Rimisp.

El pasado 29 de septiembre fue presentado en la Ciudad de México este Informe publicado por el PNUD. La presentación no fue realizada por el PNUD ni por el gobierno de México, lo cual llamó la atención. Fue realizada por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), por los autores del documento: Rodolfo de la Torre García, quien fue el coordinador y autor principal, y Roberto Vélez Grajales, consultor principal y autor. Ambos, miembros del CEEY. Isidro Soloaga fue uno de los comentaristas.

El Informe –que valora los indicadores de salud, educación e ingresos— señala que en las décadas recientes, México aumentó continuamente su nivel de desarrollo humano y redujo las diferencias regionales y entre grupos. ”Sin embargo, persiste una elevada desigualdad entre las personas, lo que desacelera el desarrollo humano presente y futuro”.

Establece que históricamente, la movilidad en la dimensión de salud es la que más ha contribuido a igualar oportunidades de desarrollo humano entre las entidades federativas del país. “Por ejemplo, en 1950, Chiapas y el Distrito Federal [DF, hoy Ciudad de México] presentaron la más baja y la más alta esperanza de vida al nacer. En 1950, la esperanza de vida promedio de un habitante de Chiapas era de 13 años menos que la de un habitante del DF. En 1980, esta diferencia se había reducido a la mitad, y en el año 2000 era apenas de tres años”. En cuanto a la dimensión de educación, dice que “el progreso también ha contribuido a igualar oportunidades. En 1950, Zacatecas tuvo el mayor porcentaje de población entre 6 y 14 años que asistía a la escuela, mientras que en Guerrero hubo el más bajo. Esta tasa en Zacatecas fue tres veces superior a la de Guerrero en 1950, pero fueron prácticamente iguales en 1990: al menos 80% asistía a la escuela en ambas entidades”.

Precisa que en las entidades federativas se detectó la mayor movilidad igualadora de oportunidades en las dimensiones de educación y salud, pero “en la dimensión de ingresos presentó baja movilidad igualadora y, por momentos, se convirtió en motor de desigualdades”.

Esta nota crítica es descrita así por el Informe: “El avance económico no ha tenido el mismo efecto. La movilidad igualadora de ingresos, medida a través del PIB per cápita, se convirtió en desigualadora entre1990 y 2000, aunque esta situación se revirtió  de 2000 a 2010. A grandes rasgos, entre 1950 y 2000 el Distrito Federal y el norte del país superaron ampliamente a las entidades de la región sur-sureste. Mientras que en 1950 el Distrito Federal tuvo poco más de tres veces el PIB per cápita de Oaxaca, para 2000 esta distancia fue de seis veces. Desde el año 2000 se reactivó entre las entidades federativas. No obstante, entre 2005 y 2010, hubo entidades donde se presentó movilidad desigualadora de oportunidades en ingresos de los municipios, particularmente en Coahuila, Durango, San Luis Potosí, Colima, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Yucatán. La dinámica económica local muestra que, durante el periodo 2003-2013, como grupo, los estados del sur-sureste (Campeche, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán) presentaron una tasa de crecimiento media anual del PIB de 1.3%, muy por debajo de la del resto del país, que fue superior a 3% “.

En la entrevista, Isidro Soloaga, destacó que el Informe es novedoso en términos de que su análisis toma una base de datos a nivel de personas de carne y hueso –base elaborada por el CEEY— y revisa su evolución intra e intergeneracional. “Los autores observaron cómo se mueven las oportunidades de las personas tanto espacialmente (en las entidades del país) como a lo largo del ciclo de vida de las personas. Y también indentificaron las barreras a la movilidad en educación, salud e ingresos. Y por último presentaron propuestas para aumentar la movilidad”.

En la observación intra e intergeneracional (la primera referida a la persona misma y la segunda a su familia), lo que analiza el Informe es la movilidad absoluta de la personas. Por ejemplo entrevista a una personan de 45 años sobre su situación socioeconómica actual y la que tenía a los 15 años de edad y cuáles eran las condiciones que su familia presentaba. Y compara la condición de su grupo social con el de otros grupos. Y observa si las brechas de movilidad de abren o se cierran. “La novedad del Informe es que mira personas individuales, no usa promedios”.

“En Rimisp tenemos trabajos, como uno próximo a publicar, que es ‘Trampas de la pobreza y desigualdad’, centrado en México. Allí no vemos movilidad intrageneracional, pero sí vemos movilidad intergeneracional y vemos cómo las oportunidades de vida han mejorado en algunas cuestiones y en otras siguen muy mal, por ejemplo la calidad de la vivienda, si bien es cierto que el acceso de la vivienda a los servicios (agua, electricidad, etcétera) ha mejorado. El Informe publicado por el PNUD es muy complementario con lo que hace Rimisp y de alguna manera le agrega una interesante pregunta sobre la movilidad intrageneracional, como un enfoque que refuerce el trabajo de Rimisp”, dijo el investigador.