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Enfoque de género

Herramienta de análisis de género en los servicios de asistencia rural

11 Julio, 2017

Juan Fernández, investigador de Rimisp presentó aplicación de herramienta que permite analizar el nivel de incorporación del enfoque de género en los servicios de ATER.


Los días 4 y 5 de julio se realizó el taller de Género regional en Sistemas de asistencia técnica y extensión rural (ATER), organizado por FAO y que tuvo como eje central llevar a cabo una discusión conceptual en base a evidencias y recomendaciones de los servicios ATER en distintos países. Para el cono sur se tomó como caso el programa Haku Winay de Perú y cuya experiencia fue presentada por el investigador de Rimisp, Juan Fernández.

El año 2016, Rimisp en conjunto con el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) analizaron la experiencia del programa Haku-Wiñay, que promueve la generación de oportunidades económicas para los hogares rurales en situación de pobreza extrema a través del mejoramiento de sus capacidades técnicas, el aumento de sus activos productivos y fortalecimiento del capital humano y social de sus integrantes. Entre los instrumentos utilizados estaba la herramienta GRAS (Herramienta de análisis de género en los servicios de asistencia rural).

Juan Fernández señala que “durante el taller se presentaron los resultados de la aplicación de la GRAS, esta herramienta se probó en un país por continente, en América Latina se realizó  en Perú y lo hicimos nosotros en alianza con el Instituto de Estudios Peruanos, el propósito era presentar la herramienta en sí, los talleres de  trabajo permitieron ver cuáles eran los principales desafíos que tenía cada país respecto de la incorporación del enfoque de género y  avanzar hacia propuestas y a un plan de acción que pudieran impulsar los países y que pudiera apoyar FAO, particularmente desde el nivel regional y en el caso particular nuestro cómo la validación de la GRAS era un antecedentes con el cual nosotros podemos apoyar también a los países en pilotear o hacer ejercicios similares para evaluar cuán incorporado está el enfoque de género en esa institucionalidad y dar recomendaciones de cómo hacerlo”

La herramienta de la FAO se aplicó en tres dimensiones para el programa Haku-winay. En el entorno de políticas públicas en que se desenvuelven los Servicios ATER, a la organización que implementa servicios ATER y a los operadores en campo de los servicios ATER.

Sobre el impacto de Haku-Wiñay en las mujeres rurales

  • Impacto focalizado: algunas mujeres aprovechan las oportunidades que HW abre, pero otras no tienen los recursos (materiales – familiares) para hacerlo.
  • En el caso de los negocios, parece haber un cierto impacto (aunque muy focalizado) de empoderamiento: un poco más de ingreso, algo de autonomía, comienzan a pensar que pueden hacer cosas más allá de la casa.
  • Programa promueve espacios de interacción mixtos: asambleas, NEC. Esto no se cuantifica en términos de ingresos, metas, pero sí implica un progresivo traslado de la mujeres del ámbito privado a cierto ámbitos de participación mixta.
  • Impacto doble: en ellas, pero también en ellos, que se acostumbran a ver e interactuar con mujeres en estos ámbitos. Poco a poco, los hombres se acostumbran a ver las mujeres como interlocutores legítimos en estos espacios 

En la primera dimensión, entorno de políticas públicas se ratificaron los instrumentos internacionales y su protocolo facultativo. (Convención de Belém do Para, Declaración de Beijing, ODS, Convenios OIT). A nivel nacional, durante el año 2007 se promulgó la Ley de Igualdad de Oportunidades entre hombre y mujeres, además se han desarrollados estrategias nacionales que en casi todos los casos incluyen referencias a objetivos de género con alcances diferentes. En tanto, el Ministerio de Agricultura participa del proceso de formulación del “Plan Nacional de Igualdad de Género 2012-2018”, liderado por el Ministerio de la Mujer y de Poblaciones Vulnerables. Las prioridades establecidas para trabajar durante el año 2016 fueron: difusión de lenguaje inclusivo e incorporar el enfoque de género en los eventos de transferencia de tecnología a productores y productoras.

En la segunda dimensión, cultura institucional de la organización, se observó que existen diferencias generacionales así como también diferentes culturas organizacionales. Entre los puntos positivos se destaca el discurso favorable hacia temas de géneros en lo altos funcionarios y esfuerzos por romper con los estereotipos de las mujeres rurales. Sin embargo, estas intenciones no se traducen en orientaciones claras de género.

Finalmente, en la tercera dimensión: implementación en campo, se observó la incorporación de mujeres rurales como clientas legítimas, la adaptación para favoreces la participación de las mujeres y la autonomía de los actores locales.

Fernández destaca la doble pertenencia de género que se observa en el programa Haku-Winay, originalmente este tipo de iniciativas estaban instalados en una institucionalidad con una cultura clásica de programas de desarrollo rural de fomento productivo, más masculinizada y Haky-Winay surge en el Ministerio de Desarrollo Social donde había una sensibilidad distinta hacia temas sociales. El segundo cruce se da con los pueblos originarios y los temas étnicos, porque tanto en Centroamérica como en Perú,  aparecía muy fuerte el tema de las mujeres rurales de los pueblos andinos.

 

Durante la actividad se intercambiaron experiencias y buenas prácticas de varios países como Brasil, Colombia, Chile, Paraguay, Guatemala e India. “Los grupos de trabajo permitieron iluminar algunos caminos a seguir interesante en tres líneas: Primero,  en términos de una agenda regional y cómo las entidades regionales podían comenzar un trabajo de poner en la agenda el tema de la incorporación del enfoque de género. Ahí quedó una puerta abierta para avanzar. Segundo, a nivel nacional cada país avanzó en delinear posibles acciones a llevarse a cabo en los ministerios de agricultura particularmente y en los programas concretos de asistencia técnica, con esta mirada del enfoque de género. Y por último, respecto de la propia aplicación de la GRAS, cómo esa herramienta propuesta por FAO y validada por nosotros pasa a ser  un insumo para que la propias instituciones se empiecen a auto observar y a partir de eso a generar procesos institucionales de mayor inclusión de género”. Señaló Fernández.

Las recomendaciones y experiencias recopiladas durante el taller serán presentadas en II Conferencia Regional de Mujeres Rurales a realizarse en Septiembre en Asunción, Paraguay.