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Resultados y aprendizajes derivados de la agenda de investigación de Rimisp.

Fortalecimiento de la democracia y calidad de las instituciones

29 Septiembre, 2017

 

En el desarrollo territorial rural la participación de los actores, la existencia de acuerdos y la gobernanza territorial son aspectos claves que suponen y a la vez promueven la profundización democrática


En una revisión del debate intelectual relativo a democracia y calidad de las instituciones, se distinguen cuatro ejes de interés para la reflexión en el marco del trabajo de Rimisp: En primer lugar la relación entre instituciones políticas y desarrollo, el desarrollo de los países requiere de instituciones inclusivas, representativas y con capacidad de gestión; En segundo lugar, el rol de la acción colectiva en las transformaciones institucionales, desde los movimientos sociales hasta la acción coordinada de organizaciones y grupos. Los primeros configuran la base para que se produzcan las transformaciones institucionales, que los segundos concretarán mediante procesos de alianzas y toma de decisiones; En tercer eje se refiere a la democracia,  gobernanza y diálogo político, avanzando hacia una gobernanza más inclusiva, participativa y abierta a la expresión de diversos intereses; una que reduzca las asimetrías de poder mediante mecanismos de cooperación, coordinación y compromiso en el marco de la ley. Se deben construir pactos y profundizar el diálogo político entre los diversos actores, para mejorar la calidad y eficacia de las instituciones democráticas. Y por último, la creciente prioridad asignada en las políticas públicas, a la integralidad y la coordinación, durante los últimos 5 años, 6 países de América Latina consideran ejes estratégicos específicos de fortalecimiento de descentralización y sistemas de gobernanza y participación ciudadana.

Rimisp y sus proyectos y actividades tienen siempre el fin último de promover el desarrollo de las personas y los territorios en un marco democrático. Entendiendo el desarrollo de las personas como el fortalecimiento de las capacidades de los diversos grupos sociales y como expansión de las libertades y oportunidades de los seres humanos.  La democracia constituye el régimen político de referencia básico para toda sociedad y el que permite un desarrollo del tipo mencionado.

La preocupación por los aspectos institucionales del desarrollo se evidencian en Rimisp desde el inicio del  Programa Dinámicas Territoriales Rurales (DTR), financiado por IDRC, que buscaba contribuir al diseño e implementación de políticas públicas más integrales, transversales y efectivas para estimular y apoyar las dinámicas territoriales rurales que permitieran al crecimiento económico, a la reducción de la pobreza, a una mayor igualdad y a una gobernanza medioambiental responsable.

El DTR fue definido como un proceso de transformación productiva e institucional en un espacio rural determinado, cuyo fin busca reducir la pobreza rural y en este sentido la transformación productiva tiene el propósito de articular competitiva y sustentablemente a la economía del territorio. El desarrollo institucional tiene como propósitos estimular y facilitar la interacción y la concertación de los actores locales entre sí y entre ellos y los agentes externos relevantes, además de incrementar las oportunidades para que la población pobre participe del proceso y sus beneficios.

Aprendimos que los programas DTR requieren una compleja arquitectura institucional, que dé lugar a instituciones mediadoras entre el Estado, el mercado y la sociedad civil a través de cinco elementos:

  1. las atribuciones y capacidades de los gobiernos locales en sus dimensiones técnicas, administrativas y políticas;
  2. la coordinación y la existencia de controles y equilibrios entre los niveles nacional, provincial y local de gobierno;
  3. las redes y otras formas de asociación entre los gobiernos locales, para generar organizaciones de alcance regional capaces de emprender las tareas de la transformación productiva;
  4. las organizaciones económicas y de representación de la sociedad civil;
  5. y los espacios y mecanismos para la concertación público-privada en las escalas y ámbitos que sean pertinentes.

Con esta preocupación en mente, entre los años 2010 y 2012 Rimisp, con el apoyo de la Fundación Ford, lleva a cabo el proyecto Gobernanza Subnacional para el Desarrollo Económico Territorial en Los Andes. Este proyecto sitúa el concepto gobernanza como la gestión  de gobierno orientada al desarrollo territorial con participación de actores públicos y privados y basada en la coordinación y la eficacia institucional, para planificar y gestionar el desarrollo territorial en toda su complejidad. Dando cuenta de que los gobiernos intermedios de América Latina enfrentan un serio déficit en sus capacidades para analizar y pensar estratégicamente sobre el desarrollo. 

La comprensión de los mecanismos de gobernanza como sistemas de articulación, permite abordar estos déficits desde una perspectiva que asume la complejidad de las relaciones institucionales y la multicausalidad de los procesos de desarrollo.

El proyecto apoyó a un conjunto de gobiernos intermedios en Perú, Colombia y Bolivia para que tuvieran su autoevaluación, sus planes específicos para mejorar sus prácticas institucionales y territoriales, generaran aprendizajes a partir del intercambio y contaran con equipos con mayor capacidad de evaluación y planificación, favoreciendo el buen gobierno, las relaciones con la ciudadanía y el desarrollo territorial.  El propósito fundamental del modelo de gobernanza es ser útil para cada gobierno intermedio que quiera aprovecharlo. Se trata de un instrumento cuyo valor principal es la posibilidad que ofrece a cada gobierno subnacional de autoevaluarse a través de una mirada integral que deja nuevas capacidades instaladas.

La calidad institucional no refiere sólo a las prácticas del Estado, sino también al rol de distintos actores en los procesos de desarrollo. En este marco, un ámbito de investigación y análisis importante derivado de los hallazgos del DTR ha sido el de las coaliciones territoriales inclusivas. En este marco, el libro “¿Unidos podemos? Coaliciones Territoriales y Desarrollo Rural en América Latina”, editado por María Ignacia Fernádnez (Rimisp) y Raú H. Asensio (IEP) en 2014, trabajó sobre la pregunta ¿Qué coaliciones, con qué características y bajo qué condiciones, logran cambios institucionales que favorecen procesos inclusivos en contextos de crecimiento económico? Los estudios llevados a cabo en seis países de la región dan cuenta de coaliciones territoriales existentes con alianzas explícitas o implícitas entre diferentes actores, basadas en intereses compartidos que apuntan a transformaciones de mediano y largo plazo en las dinámicas territoriales

Entre los años 2012 y 2015 Rimisp comienza un proceso exploratorio de sinergias entre protección social y fomento productivo rural en América Latina. La perspectiva institucional de las sinergias identifica tres tipos: 1) programas distintos e independientes, a cargo de distintas instituciones, que focalizan en la misma población (intencionada o casualmente); 2) programas diseñados en forma complementaria, a cargo de una misma institución, que conforman una estrategia integrada; 3) programas diferentes, con objetivos complementarios, a cargo de instituciones distintas, que se articulan entre sí.

Factores relevantes para la coordinación a nivel nacional son:  la voluntad y respaldo político de alto nivel; los sistemas de información; y los mecanismos de articulación vía presupuesto; así como para la coordinación vertical lo son el rol central del actor local y la articulación y ajuste entre criterios de focalización.

Este conjunto de proyectos de investigación y desarrollo de capacidades ponen énfasis en dos tipos de respuestas, por un lado está la articulación de políticas públicas para responder a problemas complejos, y por otro la gobernanza territorial, la capacidad de gestión de los gobiernos intermedios y la construcción de pactos multi-actorales.

Estos son ejes centrales del trabajo de Rimisp en la actualidad. Definen, por ejemplo, la agenda de investigación del nuevo Informe Latinoamericano sobre Pobreza  y Desigualdad 2017, cuya pregunta central es justamente, ¿Cómo influyen distintos aspectos de la dinámica territorial en los procesos de articulación de actores? Es también la agenda tras una serie de esfuerzos tendientes al empoderamiento de actores tradicionalmente excluidos de las grandes definiciones del desarrollo, como los jóvenes rurales, las mujeres o los pueblos indígenas. Es, en definitiva, una preocupación central para avanzar en una agenda de desarrollo sostenible, integral e inclusiva.