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Agricultura para el Desarrollo

Espacios de reflexión y diálogo

Expertos regionales reflexionaron sobre los desafíos de la Agricultura Familiar en su articulación a los mercados

15 Mayo, 2018

Representantes de la FAO, el FIDA,  el IICA y el CIAT participaron en un panel enmarcado en la Reunión de Ministros de Agricultura de Quito. El secretario técnico del GDA, Ney Barrionuevo, moderó el evento.


Reunir a los organismos que más saben de Agricultura Familiar (AF) para analizar los retos  a los que se enfrenta esta actividad en su articulación a los mercados, fue uno de los objetivos alcanzados por el Grupo de Diálogo Andino (GDA), en la reciente Reunión de Ministros de Agricultura, celebrada en Quito el 3 de mayo pasado.

En el marco de la cita ministerial, que congregó a los secretarios de Estado de Colombia, Juan Guillermo Zuluaga; de Ecuador, Rubén Flores y de Perú, Gustavo Mostajo, se realizó el Panel de Expertos “Desafíos de la Agricultura Familiar en su articulación a mercados”, que contó con una amplia presencia de público, que se congregó en el hotel Sheraton para escuchar las presentaciones de los expositores.

El evento fue moderado por el secretario técnico del GDA, Ney Barrionuevo y contó con la participación de Humberto Oliveira, representante del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA); Jesús Quintana, jefe de la Oficina Subregional Andina del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA); Luiz Beduschi, oficial de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) y Mark Lundy, investigador del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT).

Con una reflexión sobre la importancia de este tipo de eventos, el ministro Flores inauguró el encuentro. “Estos espacios de diálogo se convierten en una oportunidad regional para encontrar apuestas a la resolución del problema del hambre y la desnutrición en nuestros países. Es necesario incluir estos temas en la agenda de trabajo nacional – regional, donde se debe dar prioridad a la política agrícola. Es importante estructurar este diálogo, debido a la existencia de problemas comunes para el sector agrario entre los países andinos”, señaló.

Su par de Colombia realizó un llamado a los países de la región, para fortalecer los espacios de diálogo y las relaciones de cooperación. Enfatizó en la importancia de la Agricultura Familiar Comunitaria y en la necesidad de establecer esfuerzos para fortalecerla como la principal fuente de abastecimiento de alimentos. Destacó, también, que se debe “reconocer las sensibilidades propias de los países para resolver los problemas de índole comercial intrarregional”.

Con la presencia de Humberto de Oliveira inició la ronda de presentaciones de los expertos en el panel “Desafíos de la Agricultura Familiar en la articulación a mercados”. El Representante del IICA planteó la interrogante sobre cómo aprovechar las características y atributos de la AF para actuar competitivamente en diferentes mercados.  Insistió en la necesidad de construir una visión integral de lo que ofrece la AF: alimentos primarios, productos con valor agregado; productos no alimenticios, servicios ambientales y conocimiento.

De su lado, el representante de FIDA, Jesús Quintana, describió una serie de retos a los que se enfrentan los pequeños productores, como son la inclusión ciudadana, la estabilidad política, los problemas de migración, el envejecimiento del campo y la falta de presencia del estado en territorios alejados, así como alertó sobre un ligero repunte de la pobreza rural. Explicó que para superar estas situaciones se requieren enfoques en diversas áreas como la conectividad (tecnológica y de vialidad); asistencia técnica, mejoramiento en infraestructura; servicios financieros rurales; propiedad de la tierra, institucionalidad y gobernanza; educación y programas sociales.  Enfatizó en que la comprensión de los desafíos del acceso de la AF a mercados, no se refiere solamente a ampliar este acceso, sino a lograr mejores condiciones en estos mercados.

Mientras tanto, Luiz Beduschi, de la FAO, en su intervención analizó las transformaciones del mundo rural. Al reflexionar sobre las desigualdades, señaló que América Latina “es la región más desigual del mundo, no solo entre personas sino entre territorios”. Expresó que uno de los desafíos es encontrar los mecanismos para que el potencial económico de los agricultores familiares pueda surgir y reducir esas brechas de desigualdad. En lo referente a la inserción de la AF al mercado, señaló que se deben pensar en la calidad de esa inclusión y en los mecanismos existentes para hacer más permeables los mercados con la AF. Así también, valorar los atributos de los pequeños productores y entender la importancia del rol de los consumidores.

Para Mark Lundy del CIAT el reto es mirar todos los espacios relacionados con la AF y entender que, a futuro, las intervenciones pasan también por los mercados tradicionales. El experto identifica dos temas que deben considerarse dentro la inclusión de la AF en los mercados. En primer lugar plantea que se debe pensar en la producción, pero también en el consumo. Y en segundo término, enfocarse en temas agroalimentarios, tomando en cuenta las conexiones entre varios actores. Cuestionó teorías de cambio que reducen la problemática a la productividad y el acceso directo a mercados, mientras la realidad es más compleja y requiere también inversiones en los territorios. Propone “una mirada sistémica para ver esas interrelaciones y entender sus disyuntivas. Ese es el reto para la agricultura”, finalizó

Las presentaciones generaron diversas reacciones del público, que participó activamente con varias preguntas a los panelistas. Al concluir este evento, el moderador Ney Barrionuevo, sintetizó que la Agricultura Familiar a despecho de una corriente que la percibe como una “especie en extinción” y asociada indefectiblemente a la pobreza, es un sector vital de la ruralidad actual y un actor con un enorme potencial de contribución a un desarrollo sostenible de nuestras sociedades no solo por su aporte a la seguridad alimentaria sino por su peso económico, social e impacto ambiental, por lo que se requiere de otorgarle prioridad desde el estado, pero también de cambios en las políticas públicas hacia una AF de la prosperidad y no asociada a la pobreza y el asistencialismo.