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Inclusión Social y Desarrollo

Boletín Rimisp n° 23

Entrevista a Mauricio Peña, autor del Estudio Bases para una Propuesta de Reforma de la Educación Rural, presentado en el GDR-Ecuador

29 Junio, 2017

“Un cambio en la educación rural ecuatoriana debe generar un sentimiento de arraigo de los jóvenes a sus comunidades”


La educación rural en el Ecuador requiere de transformaciones profundas e integrales, puesto que su actual planteamiento, en vez de contribuir a que los jóvenes permanezcan en el campo, se ha convertido en un factor que los hace migrar hacia las urbes.

El 20 de abril pasado, el Grupo de Diálogo Rural de Ecuador (GDR-Ecuador) presentó el Estudio Bases para una Propuesta de Reforma de la Educación Rural, del consultor Mauricio Peña. La investigación se realizó a un universo de 641 actores, entre jóvenes, padres de familia, profesores y líderes rurales, de 12 provincias del país y abordó el tema de la calidad de la educación rural en el país.

En esta ocasión dialogamos con el autor de la investigación, quien amplía las conclusiones a las que se llegó con este importante estudio, que ha generado una serie de reflexiones dentro del GDR-Ecuador y en la opinión pública.

¿Cuáles son los principales resultados obtenidos en el Estudio Bases para una Propuesta de Reforma de la Educación Rural?

El estudio nos arroja algunos elementos importantes que podríamos resumir en lo siguiente; lo primero es una grave y dramática desvalorización de lo rural. Pudimos constatar que las familias y los jóvenes particularmente han desvalorizado lo rural. Los padres predican a los niños, prácticamente desde que nacen, que deben salir del campo a la ciudad, porque la vida en el sector rural ha sido para, los adultos un escenario sumamente crudo para desarrollar sus actividades. Entonces los jóvenes en ese escenario de desvalorización lo único que buscan es  la primera oportunidad para salir del campo.

Una segunda conclusión a la que llegamos es una desvinculación absoluta del quehacer educativo con las actividades productivas. No hay una relación sistemática, ni organizada entre estos aspectos. En el estudio hemos señalado que a los chicos se los utiliza como mano de obra en las mingas o como danzantes para las fiestas. Y eso genera una situación muy triste porque el sector rural tiene un escenario invalorable para el desarrollo de las actividades educativas, que no está siendo aprovechado y lo que sucede es que a los chicos se los separa de la actividad productiva, se los mete en unos cajones que se llaman aulas de clase y eso impide que los jóvenes tengan un arraigo con lo productivo, en sus respectivas comunidades.

Un tercer elemento a destacar es una prevalencia de lo teórico y lo abstracto frente a lo concreto. El quehacer educativo se sustenta en una repetición teórica de conceptos e información, en menosprecio del análisis desde lo concreto. El método no es un aspecto valorado. Se prioriza, dentro de los actores de la actividad educativa (profesores, padres de familia, estudiantes, líderes comunitarios), el contenido final, la información. Cuando lo más importante, a mi modo de ver son los procesos, el cómo se accede a ese conocimiento.

¿Existe un planteamiento o concepción territorial de los contenidos educativos que se imparten en las zonas rurales? ¿Son pensados desde y para la ruralidad?

Un grave error que se ha cometido, por ganar eficiencia, lo cual es entendible pero no es adecuado, es la estandarización en el sistema educativo y esto anula la visión desde lo rural. Elimina la posibilidad de abordar el quehacer educativo desde una óptica más específica, con una visión más rural, que es muy rica y que debería ser aprovechada.

Por otro lado tampoco se respetan la individualidad del sujeto, que es algo que se ve en todo el sistema, pero que en lo rural es mucho más dramático porque se piensa que los seres humanos son todos iguales. No se respetan los ritmos, los intereses, las aspiraciones de los chicos en el proceso educativo bajo este criterio de estandarizar. Ciertamente se ha buscado eficiencia, pero se ha anulado una visión más particular desde lo rural y de los ritmos y  de las realidades individuales.

 

Con este panorama vemos que esta concepción de la educación se vuelve un factor que incide en el éxodo del campo hacia otros destinos…

 

Una gran conclusión a la que llegamos es que el sistema educativo es un factor expulsor de los jóvenes. Existen otros, por supuesto. La vida en el campo es mucho más compleja, la actividad laboral que realizan sus habitantes es mucho más dura, que en las ciudades. Los chicos señalaron, en las entrevistas, que el desgaste físico que se realiza en la actividad agropecuaria no está compensado por los ingresos que se reciben. Ahí entra un tema muy importante y es el reto que enfrentamos para dotar a la actividad productiva rural de herramientas que alivianen la carga física. En este punto, la articulación del sector productivo rural con la educación puede jugar un rol muy importante para el desarrollo de estos instrumentos o técnicas, que permitan alivianar la carga física de la actividad laboral en el campo.

 

¿Desde las reflexiones generadas a través de este Estudio, cuáles serían las líneas a seguir, que inicien una reforma de la educación rural?

 

Se evidencia la necesidad que desde el Estado y desde la planificación educativa estatal se mire a lo rural con una óptica diferenciada, que respete la particularidad de lo rural. Esta visión tiene que contemplar algunos elementos, como priorizar el método, dentro del proceso educativo; valorizar el proceso, aprovechar el entorno para el quehacer educativo: ese laboratorio natural que tiene la escuela que funciona en el campo, que es enormemente valioso y que no está siendo aprovechando.

Articular el quehacer educativo con la comunidad productiva. Las escuelas y colegios deberían estar ligadas a  la producción de la comunidad donde se asientan, porque eso va a permitir que los chicos al mismo tiempo que desarrollan sus actividades, generen un sentimiento de arraigo a su comunidad rural

Es un tema natural que los jóvenes quieran explorar otros mundos, lo triste es que en estos casos es para siempre. Lo ideal sería que salgan y conozcan otras ciudad y otros países,  pero que tengan arraigo y regresen. Que esas experiencias que obtengan en el entorno nacional o internacional sea aprovechada y compartida en su comunidad.