Imprimir

Noticias

México

Empoderamiento de las mujeres, ¿cómo y para qué?

21 noviembre, 2016

En su ponencia, denominada “Mujer, participación y desarrollo”, Celeste Molina destacó que es prioritario incrementar el liderazgo y la participación de las mujeres, y esto, dijo, requiere no sólo asegurar posiciones formales o cuotas de participación (como ocurre comúnmente), sino fortalecer las capacidades de liderazgo de las mujeres y promover la acción colectiva. “Se trata de lograr una mayor participación femenina de calidad, no de cantidad”, afirmó.

celeste

Las mujeres tienen poca representación como votantes, en puestos directivos, en cargos electos, en la administración pública, el sector privado y el mundo académico. Y hay dos tipos de barreras que las limitan en esta participación: las barreras estructurales creadas por leyes e instituciones discriminatorias, y las brechas en las capacidades, que implican que las mujeres tienen menor probabilidad que los hombres de contar con la educación, los contactos y los recursos necesarios para convertirse en líderes eficaces.

Celeste Molina, investigadora de la oficina de México de Rimisp, dijo lo anterior al presentar una ponencia en el Foro temático “La participación a debate en los procesos de desarrollo”, auspiciado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y realizado el 14 de noviembre en un hotel de la Ciudad de México.

En su ponencia, denominada “Mujer, participación y desarrollo”, Celeste Molina destacó que es prioritario incrementar el liderazgo y la participación de las mujeres, y esto, dijo, requiere no sólo asegurar posiciones formales o cuotas de participación (como ocurre comúnmente), sino fortalecer las capacidades de liderazgo de las mujeres y promover la acción colectiva. “Se trata de lograr una mayor participación femenina de calidad, no de cantidad”, afirmó.

Citó a Oxfam para dar claves de cómo empoderar holísticamente a las mujeres. En el ámbito social, deben ganar control sobre sus propias vidas (confianza, autoestima y acción) y actuar colectivamente bajo objetivos comunes. En el económico, deben buscar el acceso y control a recursos (tiempo y trabajo). En la arena política, debe ejercerse influencia para cambiar las políticas y prácticas discriminatorias de las instituciones del Estado. Y en el ámbito cultural se deben redefinir las reglas y normas que recrean la cultura y prácticas simbólicas, y que muy frecuentemente tienen un sesgo que desplaza o minimiza los derechos de las mujeres.

En todo esto, los espacios centrales de acción son las iniciativas de acceso a mercados, mecanismos que descarguen a las mujeres, las compensen o les permitan compartir con los hombres el llamado “trabajo de cuidado” (servicios para la familia como limpieza, preparación de alimentos y otros; trabajo comunitario sin pago, y cuidado de niños, de ancianos, de enfermos, que tradicionalmente se considera un rol femenino sin remuneración) y la prevención de violencia contra las mujeres.

Destacó que un mayor acceso de las mujeres a ingresos y a activos de diversa índole tiene un impacto positivo en el desarrollo humano y la reducción de la pobreza, y por lo tanto en el desarrollo nacional y los niveles de productividad. Y los cambios a favor de las mujeres pueden lograrse tanto con cambios individuales como sistémicos; en el hogar, la comunidad, el país y el orbe en conjunto, y de manera informal y formal. Ello, con toma de conciencia de parte de las mujeres y los hombres, acceso a recursos por parte de las mujeres, influencia sobre instituciones y leyes y cambios en normas culturales, valores y prácticas de la sociedad.

En su ponencia, entre cuyas fuentes mencionó el Informe Latinoamericano sobre Pobreza y Desigualdad-Género y Territorio 2015, de Rimisp, Celeste Molina presentó varias recomendaciones.

De implementación:

1. Poner atención en la dimensión del hogar. Cómo las iniciativas promovidas generan cambios en las relaciones de género.
2. Abordar el trabajo de cuidado y la prevención de la violencia contra las mujeres en las iniciativas de desarrollo económico.
3. Trabajar temas de género con los hombres (nuevas masculinidades).
4. Realizar análisis de género rigurosos para entender las barreras estructurales/culturales/económicas que enfrentan determinados grupos de mujeres en diferentes contextos.

Y de política pública:

1. Abordar la economía de cuidado desde la política pública. Ejemplos: bienes y servicios públicos (guarderías, centros comunitarios, atención a los adultos mayores) y Ley de Economía de Cuidado de Colombia.
2. Reconocer el trabajo no remunerado de las mujeres.
3. Potenciar políticas que apoyen el trabajo asociativo (productivo y político) de las mujeres.
4. Garantizar una efectiva acción del Estado para prevenir la violencia contra las mujeres.