Imprimir

Noticias

Ecuador

Una reflexión colectiva sobre los vínculos entre el campo y la ciudad

26 Diciembre, 2017

En días pasados se realizó un panel de expertos sobre Innovaciones en Desarrollo Territorial. El evento fue organizado por la oficina de Rimisp en el país andino, IICA y el Congope. Participaron cinco expertos en diversas áreas relacionadas con el desarrollo rural.


El impulso de estrategias de transformación para la equidad territorial, basadas en una mejor comprensión de los desafíos que enfrentan los territorios rurales de América Latina es la misión de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural. Para ello, como parte de esa constante reflexión que realizamos y proponemos en la sociedad, la oficina de Ecuador realizó el panel “Innovaciones en Desarrollo Territorial. Lo mejor del campo a la ciudad, lo mejor de la ciudad al campo”.

El evento académico se realizó en el auditorio del Consorcio de Gobiernos Provinciales del Ecuador (Congope) y contó con la asistencia de más de un centenar de personas, que pudieron conocer de conceptos innovadores para lograr los vínculos entre las urbes y el campo y potencial el desarrollo sostenible del agro.

El panel estuvo integrado por los expertos, Margarita Baquero; especialista de Agronegocios del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) con el tema de marcas territoriales; Rodrigo Salas, Director de Productos e Innovación del Ministerio de Turismo del Ecuador, sobre turismo rural, Esteban Tapia, representante de Slow Food para la región andina; quien habló sobre circuitos cortos gastronómicos. De su lado, Carolina Porras, consultora de Rimisp, con la temática de productos con identidad cultural territorial y Johanna Renckens, directora regional de Rikolto, abordó las ciudades inteligentes en sistemas alimentarios.

Sobre esta última temática, Johanna Renckens abrió el conversatorio explicando el crecimiento poblacional que se registra en las urbes. En el 2014 la población de las ciudades llegaba al 54% pero, según proyecciones realizadas, ésta alcanzará el 89%. “La interrogante es: cómo alimentar a ciudades tan grandes. Se requieren sistemas para garantizar el bienestar de la población a través del acceso a agua y los demás servicios. Se están agotando los recursos y dañando los ecosistemas”, enfatizó. Explicó también, que frente a la segmentación entre campo y ciudad, que establecen algunos modelos de desarrollo, surgen las ciudades inteligentes, para desarrollar este vínculo y lograr una mayor eficiencia en el uso de los recursos, con urbes resilientes frente al crecimiento poblacional y el cambio climático. Dentro de este concepto de ciudades inteligentes, el tema de la alimentación es fundamental.

Durante su intervención del chef Esteban Tapia explicó la iniciativa Sloow Food. Esta organización cuenta con más de 1.500 personas vinculadas a las actividades e intercambio de  experiencias sobre diversas formas de producción y productos. Recordó que los cocineros están obligados en visibilizar al productor, “ya que los más importantes son los actores que proveen alimentos. El 70% de alimentos que consumimos provienen de la agricultura familiar”, recalcó. Enfatizó en la importancia de potenciar las redes productivas y de conocimientos, ya que estas tienen la capacidad de generar impacto y cambios. “No hay sistemas alimentarios sino relaciones que, en ocasiones, son injustas con quienes producen alimentos. Hay iniciativas que nacen desde las organizaciones como sistemas de garantías participativos”, señaló.

La consultora de Rimisp, Carolina Porras, destacó la experiencia del Concurso Nacional Sabores del Ecuador, como un espacio que logró el rescate de tradiciones, de activos económicos y de productos originarios del país. Resaltó que en el Concurso se contó con la participación de emprendedores ya reconocidos a nivel internacional como los famosos chocolates Pacari y pequeños emprendimientos que tuvieron la oportunidad de aprender e intercambiar experiencias. También reflexionó sobre el cambio dado desde el papel de los consumidores, “ahora se quiere valorar a los productores, se evidencia un interés por conocer de ¿dónde viene el producto, cómo fue producido, quién lo hizo? Además ahora hay una búsqueda de salud, mitigar el cambio climático, entre otros. Estamos en un proceso de conocernos, amarnos como ecuatorianos, de aprendizaje muy interesante”, dijo.

La experta del IICA, Margarita Baquero, analizó la temática de las marcas territoriales, aunque inició explicando que más allá de la marca, el concepto es lograr la certificación de los productos cuyo origen es diferente, como las denominaciones de origen y las identidades geográficas protegidas, entre otras. Estas herramientas aspiran a proteger productos que son elaborados en lugares específicos, condiciones determinadas y con características especiales. En el Ecuador existen dos denominaciones de origen: la variedad de cacao arriba y los sombreros de Montecristi (Manabí). Manifestó que conseguir uno de estos sellos “no es un camino fácil y su implementación tampoco lo es porque los procesos están inspirados en normativas europeas. Ha faltado también empoderamiento por parte de los actores vinculados directamente para fomentar la generación de sellos y marcas colectivas. Los trámites no son costosos, pero sí son engorrosos. La pregunta es cómo protegemos productos con identidad frente a la gran industria”, señaló.

De su lado, Rodrigo Salas del Ministerio de Turismo, abordó el tema del turismo rural, enfatizando en la importancia de contar con un modelo de estructura mínima para la gestión turística en el campo. De ahí la importancia de garantizar que la gestión del turismo se dé a un nivel adecuado, con profesionales expertos, siguiendo procesos de innovación acorde a las realidades de cada localidad. “En cuanto al desarrollo de destinos, los recursos naturales y culturales hay que lograr transformarlos para tener un producto vendible, con valor agregado. La idea es lograr desarrollar destinos turísticos con marcas comerciales. Otra propuesta es lograr contar con más visitantes en el Ecuador, articulados a productos y servicios turísticos, elevando el nivel de gestión de recursos para que estos no se acaben y mejorando el entorno. Una experiencia de turismo rural está en el Yasuní, emprendimiento de turismo rural comunitario en base a una comunidad con prestación de servicios y generación de recursos bastante alto. Transformaron los recursos que tenían a productos consumibles, con un esquema de buenas prácticas”, reiteró.

Durante el panel, Ney Barrionuevo, director de la oficina de Rimisp en Ecuador, quien moderó el evento planteó la siguiente interrogante a los panelistas ¿Cuáles son las oportunidades para los jóvenes rurales? Las respuestas fueron diversas, pero coincidentes en el hecho de crear las condiciones adecuadas para los emprendimientos juveniles rurales o el empleo rural, por medio de política pública específica para el agro, adaptada a la realidad de la juventud del campo.

Los participantes también enfatizaron en el hecho de contar con la información real y actualizada sobre las condiciones de los jóvenes del agro ecuatoriano, con el fin de tener un conocimiento claro sobre su realidad, pero también identificando sus potencialidades, entre ellas la creatividad y su capacidad para trabajar con las tecnologías de la comunicación e información.

Esta reflexión colectiva sobre los nuevos caminos de desarrollo rural, propuesta por la oficina de Rimisp en Ecuador, concitó la participación de varios asistentes, quienes compartieron sus análisis y realizaron varias preguntas a los panelistas.