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Boletín Rimisp

Ecuador: “Sabores del Ecuador nos ha dejado grandes enseñanzas y ha transformado la vida de muchas personas”

3 Febrero, 2017

Concluyó el proceso de entrega de premios del Concurso Nacional Sabores del Ecuador, certamen que se ha constituido en un importante espacio para la visibilización del gran potencial agroalimentario del país, su enorme variedad de productos y la diversidad de tradiciones alimentarias presentes en la nación andina. 


Carolina Porras, Directora del Concurso analiza las tres ediciones de Sabores del Ecuador y su incidencia en el proceso de construcción de una identidad alimentaria nacional.

¿Cómo surgió la idea de realizar un evento como Sabores del Ecuador?

El concurso nació el 2014, como un objetivo de diferentes instituciones para poder identificar las iniciativas que se daban en el país, en cuanto a productos elaborados que manejaban criterios que nos interesaban apoyar, como son la identidad territorial, la sostenibilidad ambiental, y la inclusión social.

Son criterios que son un plus para los productos que se generan en diferentes espacios y que a nivel mundial cuentan con un reconocimiento. Hay tendencia a apoyar este tipo de productos para apreciarlos y pagar un mejor valor por ellos.

En ese momento nos reunimos cuatro instituciones, el Consejo Nacional de Gobiernos Provinciales (Congope), la Agencia de Cooperación Belga, el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap), a través de la Coordinación General de Redes Comerciales y Rimisp, con su programa Desarrollo Territorial Rural con Identidad Cultural, que ha venido trabajando por más de 10 años en Latinoamérica y que tenía como objetivo valorizar activos bioculturales en los diferentes sectores rurales de la región.

En Ecuador estábamos interesados en conocer y hacer un mapa de las iniciativas. Rimisp planteó que en el lugar de hacer una investigación o generar un documento de escritorio, se podía hacer algo mucho más dinámico, y ahí se nos ocurrió realizar un concurso. En ese momento no se daba ninguna iniciativa similar en el país y nos permitiría involucrar a los actores territoriales.

¿Qué enseñanzas dejaron las primeras ediciones?

Fue un inicio muy interesante. Logramos la identificación de casi 80 productos con estas características. En la primera convocatoria participaron 16 provincias del país y logramos ver qué estaba pasando en el Ecuador, qué se producía y quién necesitaba más apoyo.

Al año siguiente en el 2015, quisimos dar un paso más adelante, además de buscar los productos elaborados, quisimos identificar los sistemas innovadores de comercialización. Es decir, cómo este tipo de productos que están en territorios rurales alejados, muchas veces, se acercan a sus consumidores. A través del trueque, generación de canastas o con otros métodos.

En esta segunda edición tuvimos el triple de inscritos, en relación a la primera edición. Participaron 18 provincias. Tuvimos la posibilidad de encontrar diferentes actores, tanto en el sector estatal, como en la sociedad civil que comenzaron a ser parte de los auspiciantes y que fueron parte de ese pull que se generó para articular las iniciativas con las instituciones. Por ejemplo, se sumaron universidades, empresas privadas, otras entidades gubernamentales, asociaciones de productores, etc.

En el tercer año se consolidó este proceso. Existe una necesidad de espacios de apoyo para iniciativa como ésta. En esta edición las inscripciones se mantuvieron en una buena acogida y además se abrió una nueva categoría, vinculada a apoyar a las iniciativas que tuvieron algún tipo de afectación en el terremoto de abril de 2016 y llamamos a las provincias de Manabí y Esmeraldas, a sumarse a esta modalidad. Nuestra intención fue apoyarles después de ese evento, que nos marcó como país y que afectó seriamente al desarrollo económico nacional y lógicamente, al territorial. Cada categoría escogió cinco ganadores y en esta tercera edición pudimos generar más recursos para entregarles, como parte de sus reconocimientos. También se les ha dado sesiones de coaching empresarial o consultorías, gracias a empresas como Congnitiva Consultores, que ha estado apoyándonos desde el conocimiento empresarial.

¿Qué dificultades ha enfrentado la organización de un Concurso como este?

Al principio fue más complicado porque era una iniciativa poco definida y sin soporte institucional, pero, poco a poco, Rimisp fue comprometiéndose con este objetivo. Ya no era la idea de un programa, se volvió una iniciativa más institucional y con esto se consolidó un equipo, un método y se ha generado este espacio tan importante para los colaboradores, auspiciantes y por supuesto para los participantes.

No es sencillo organizar un evento de estos, pero se debe seguir haciendo, por todo lo que representan. Vale la pena el esfuerzo realizado. Como institución nos comprometimos y lo logramos.

¿Cómo han ido creciendo los actores participantes en las diferentes ediciones?

Es muy interesante ver ese proceso de crecimiento. Hemos visto como algunos ganadores se han fortalecido en el mercado, porque algo que no podemos obviar es que estos pequeños emprendimientos si no tienen una base sólida, pueden sufrir crisis o hasta desaparecer. Más aún con situaciones complicadas como la que pasamos en el país en este tiempo.

Varios de ellos han logrado más reconocimientos, después del nuestro. Chocolates como Mashpi, que ganaron una de las ediciones y que además fue su primer premio, han logrado muchos más, incluso a nivel internacional. Sabores les permitió valorizarse, mirar sus fortalezas y seguir para adelante.

Son tantos casos y muchos de ellos ven con tanto cariño al Concurso. Con lágrimas inclusive, como sucedió con un grupo de mujeres, recolectoras de yuca y plátano de la provincia de Napo. Ellas entregaban la producción por medio de una lancha, con la que navegaban por el río y la iban vendiendo a los hoteles o restaurantes que quedaban en la orilla. Con el premio que ganaron el año pasado, en la categoría de Sistemas Innovadores de Comercialización, compraron el motor para su lancha. Ya no tendrían que hacer la entrega remando, ahora podrían acortar el tiempo y el rendimiento con este premio. Este grupo de mujeres, con lágrimas en los ojos, agradecían este espacio y decían que era la primera vez que alguien les daba un reconocimiento.

Son historias que nos han ido quedando en el corazón.