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Boletín Rimisp

Ecuador: Nueva etapa del GDR analiza la realidad de la juventud rural

30 noviembre, 2016
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La situación de los jóvenes rurales, sus oportunidades y vulnerabilidades fueron parte de la primera reunión del GDR Ecuador. El diálogo se realizó en Quito, el 11 de noviembre pasado y contó con la cooperación del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), que se suma al Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola en el financiamiento de esta iniciativa.

Para abordar la problemática de los jóvenes rurales en el Ecuador es fundamental conocer y entender la diversidad de brechas y situaciones de desigualdad que atraviesa este sector de la población. La primera reunión del GDR realizó un acercamiento a la realidad de la juventud del agro. Durante el encuentro, también se presentaron las iniciativas conjuntas entre Rimisp e IICA, enmarcadas en las tareas de cooperación que ambas organizaciones han emprendido en su afán de buscar mejores condiciones para el desarrollo de los territorios rurales.

El 27% de la población ecuatoriana es joven, es decir que su rango de edad se ubica entre los 15 a 29 años. Y un 36% de este segmento son jóvenes rurales. Según la Encuesta Urbana de Empleo y Desempleo del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) de Ecuador, el 53% de los jóvenes rurales residen en la serranía, mientras que el 38% en la Costa. Las estadísticas presentadas por el organismo arrojan que el 61% de la población rural juvenil del Ecuador cuenta con educación básica, mientras que un 4,7% de la tasa de analfabetismo corresponde a jóvenes rurales.

Ney Barrionuevo secretario técnico del GDR Ecuador y director de la oficina en el país, detalló las condiciones de vida de la juventud del agro. Entre los datos expuestos, citó a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) que concluyó que el 20% de los jóvenes en el medio rural no estudian ni trabajan, “lo cual obedece a causas muy estructurales y tiene profundas consecuencias, afectando principalmente a las mujeres”, indicó.

Otros datos que ilustran la situación de la juventud rural ecuatoriana señalan que el 28% de la Población Económicamente Activa (PEA), es joven. De este porcentaje, un 33% se ubica en el ámbito rural; y de ellos, un 73%, desarrolla sus actividades en el agro. En tanto que un 6% está en el desempleo y el 66% en el sector informal.

Con este panorama, “el Grupo de Diálogo propone una mirada no urbana, una mirada rural, en la que nos ponemos en los zapatos de los jóvenes, y en la que queremos saber quiénes son, para comprenderlos mejor y apoyarles en sus sueños”, manifestó el secretario técnico del GDR.

De su lado, Marco Zapata, especialista en agricultura, territorios y bienestar rural del IICA, abordó la realidad de la agricultura ecuatoriana, con énfasis en la agricultura familiar y las oportunidades para los jóvenes rurales.

De acuerdo con un estudio realizado por Cepal, FAO e IICA, el crecimiento de la agricultura en Ecuador está en el orden del 3.1%, con un crecimiento promedio anual del 2,2%. En este contexto, la Agricultura Familiar (AF) representa el 75% del total de las Unidades de Producción Agropecuaria (UPA) y el 17% de la superficie de uso agrícola. Proveen más del 60% de alimentos consumidos en Ecuador y de la canasta de alimentos. Los agricultores con menos de 20 hectáreas, son responsables del 76% de la producción de maíz, 64% de papa, 49% de arroz, 42% de leche y 46% de maíz duro en el país.

“La AF, en sentido amplio, es tanto un sistema de producción (o varios) como un medio y modo de vida, un entramado de relaciones sociales y un elemento identitario de las culturas campesinas”, explicó el experto a la vez que cuestionó las oportunidades que tienen los jóvenes en los territorios rurales, ya que muchas veces sus actividades no están relacionadas al sector agrícola.

El representante del IICA en el Ecuador, Víctor Arrúa, complementó estos conceptos al afirmar que el fortalecimiento de la AF debe enfocarse en la agricultura agroecológica. “La AF es dinamizadora de las economías locales y contribuye a preservar la cultura de los pueblos, entre otros. Es fundamental entender el concepto de la AF y la problemática de este sector, identificando políticas públicas diferenciadas e innovadoras que favorezcan a clases vulnerables como los jóvenes y las mujeres; poniendo énfasis en la familia”, indicó.

Tras las exposiciones se abrió el debate, que en esta oportunidad pretendía delinear los temas y ejes de trabajo para esta etapa del GDR Ecuador, enfocada en la juventud rural. Uno de los planteamientos que logró la mayoría de las coincidencias fue el de desarrollar una agenda con enfoque territorial. Por ejemplo, el consultor Mauricio Peña, expresó que el punto de partida debe ser conocer los intereses de los jóvenes, para generar factores de cohesión social dentro del territorio rural. El objetivo de una política pública no debe ser que los jóvenes se queden en el sector rural, lo que debe ser su objetivo es que los jóvenes se articulen al desarrollo de su comunidad”, afirmó.

Mientras tanto, Jamil Ramón, viceministro de Desarrollo Rural del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap) de Ecuador, recalcó la importancia de abordar la identidad rural. “Hay que revalorizar la identidad campesina. Se debe considerar un enfoque de integración de los jóvenes a los proyectos que se impulsen para el Buen Vivir Rural”, puntualizó, al tiempo que sugirió que los gobiernos autónomos deberían ser parte de estos diálogos.

Los incentivos para que los jóvenes permanezcan o regresen al campo fue la propuesta de Ángel Catucuamba, joven representante de la Asociación de Lecheros de Cayambe, quien señaló que aspectos como mejorar la formación de los agricultores, el fomento de la asociatividad, la redistribución de la tierra, la participación social y política de la juventud campesina en el diseño de políticas públicas, deberían ser parte de los procesos de reflexión que realice el GDR con los jóvenes del medio rural.

Las conclusiones de esta primera reunión del GDR Ecuador se centraron en el hecho fundamental de conocer en profundidad la realidad de la juventud rural del país. Para ello se propone la sistematización de los estudios ya existentes, junto con la opinión de los propios jóvenes del agro, quienes formarán parte activa de los futuros espacios de diálogo. Como temas prioritarios a abordar en las próximas sesiones se mencionaron la educación rural, las innovaciones tecnológicas y los emprendimientos rurales.