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Boletín Rimisp

Colombia: Formación y gestión de conocimiento de la biodiversidad como estrategia de valoración de los activos

6 febrero, 2017

Bajo la premisa de que el trabajo honesto desempeña un papel clave en la construcción de paz en Colombia, se realizó en Bogotá la “Academia de Desarrollo rural y trabajo decente para la Construcción de la Paz”, instancia en la que participó Andrés Felipe Betancourth, Investigador Asociado de Rimisp en Colombia. El académico de la Universidad de Caldas expuso la experiencia sobre la formación y gestión de conocimiento de la biodiversidad como estrategia de valoración de los activos del territorio en el oriente del departamento de Caldas. 

Colombia-web

El oriente caldense está integrado por ocho municipios y se caracteriza por la diversidad biológica y riqueza hídrica, la crisis cafetera y la violencia, y deterioro del orden público con auge de cultivos de uso ilícito.

“Rimisp y su programa de Diversidad Biocultural y Territorios ha participado desde los años 90 en distintos proyectos en una zona que fue muy afectada por la guerrilla y luego por paramilitares, pero donde a partir del tema de identificación de activos del territorio, sobretodo de la biodiversidad y del agua, hemos logrado enlazar procesos de formación, de investigación, y también iniciativas de proyectos productivos y generación de empleo”, afirmó Andrés Betancourth.

Desde la década de los 80, el territorio del Oriente de Caldas ha sido foco de atención de diversos programas de cooperación nacional e internacional, que han ensayado diversas fórmulas para establecer modelos de desarrollo basados en la producción agropecuaria, como principal pilar de la gestión de un territorio eminentemente rural. La experiencia de estas intervenciones institucionales sirvió para que desde el inicio de la década de 2000, a partir de las conclusiones de diversos proyectos de investigación, se formulara una intervención basada en el conocimiento de la biodiversidad local y el fortalecimiento de las capacidades de los actores locales para gestionarla, a través de procesos de educación formal.

Un importante hecho dinamizador para el territorio del Oriente de Caldas ha sido la ejecución de proyectos de investigación y gestión de conocimiento desde finales de los años 90. El punto de partida lo delimitaron dos instituciones internacionales, de la mano de la Universidad de Caldas. Una de ellas, CONDESAN, estableció desde 1998 un sitio piloto de investigación y gestión en la cuenca del río La Miel, el principal río del territorio, cuya cuenca abarca siete de los ocho municipios del territorio.

Asimismo, Rimisp lanzó en el mismo año la convocatoria de investigación sobre “Relaciones entre pobreza rural y deterioro ambiental en América Latina”, con recursos de FONTAGRO, de la cual salieron favorecidas dos propuestas de investigación, ejecutadas como tesis de Maestría en Sistemas de Producción Agropecuaria de la Universidad de Caldas: “Determinación de las relaciones entre pobreza rural y deterioro ambiental en una zona de ladera de la Ecorregión Andina”, de Camilo Agudelo, y “Evaluación de las políticas de conservación de la Selva de Florencia, Caldas – Colombia”, de Jeimar Tapasco.

“A partir de la realización de estos trabajos de investigación, entre 1999 y 2000, y su publicación en 2001, se generaron oportunidades de gestión de recursos para nuevos proyectos de investigación, educación ambiental y reconversión productiva en los municipios de Pensilvania, Manzanares, Samaná y Norcasia. Un buen número de jóvenes del territorio desarrollaron su formación de pregrado y posgrado, investigando sobre sistemas de producción, modelos de simulación, impactos ambientales, modelos organizativos y dinámicas de mercado, generando conocimiento puesto a disposición de las instituciones que hacen presencia en el territorio”, puntualizó Betancourth.

Dentro de las lecciones aprendidas de este proyecto, se destacó el rol de la investigación y la formación que tienen los centros de investigación como Rimisp y la academia, en la valorización de los activos del patrimonio Biocultural, generando insumos a los formuladores de política pública para la formulación programas, inversiones públicas y privadas que propicien un desarrollo productivo y opciones de empleo en las zonas rurales.

“El reto está en realizar una lectura más ajustada a la realidad territorial en la intervención estatal. Es una reflexión para para que los programas del nivel nacional tengan cada vez más participación ciudadana, control social, más empoderamiento, transparencia para producir verdaderos avances en términos de desarrollo rural y esto se hace a nivel territorial”, precisó Betancourth.