Imprimir

Noticias

México

Arranca el GDR México; reúne a 60 personas que debaten las circunstancias de la juventud rural

11 Diciembre, 2017

Representantes de organizaciones sociales y campesinas y de organismos internacionales, jóvenes, académicos y funcionarios públicos iniciaron debates en la plataforma del Grupo de Diálogo Rural México, que es una iniciativa de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, apoyada por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).


En el ámbito rural de México –considerando localidades con menos de 15 mil habitantes– hay 14 millones de jóvenes con edades entre 12 y 29 años, lo que representa 30% de la población de esas localidades y 11.5% de la población total del país. Estos y estas jóvenes enfrentan en general desventaja respecto de sus pares urbanos en términos de acceso a oportunidades de educación, empleo e ingreso, y ello se acentúa en la región sur-sureste y entre los indígenas, dada la situación de pobreza que allí impera.

Esto es parte del Diagnóstico de la juventud rural en México y acciones para atenderles, que fue presentado por Jorge Romero León, Secretario Técnico del Grupo de Diálogo Rural México (GDR México), ante un pleno de alrededor de 60 personas durante la reunión de arranque formal del Grupo, el pasado 30 de noviembre.

En el encuentro, realizado en el auditorio “Raúl Prebisch” de la Sede Subregional de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en México, Romero León explicó que el GDR México es parte de una iniciativa mayor, apoyada por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), y operada desde 2010 por Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, que hoy día se implementa en Colombia, Ecuador, Perú y México.

En México el GDR ha implicado reuniones preparatorias desde marzo de 2017 e involucra a varias instancias como co-convocantes: la propia Sede Subregional de CEPAL, la Cátedra de Dinámicas Territoriales y Bienestar de la Universidad Iberoamericana y el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, así como cuatro organizaciones de la sociedad civil: el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, México Social, el Centro de Estudios Espinosa Yglesias y Oxfam México, además, por supuesto, de Rimisp, afirmó Jorge Romero León, quien es también director de la Oficina de Rimisp para México y Centroamérica.

A la reunión asistieron alrededor de 60 personas: representantes de organizaciones sociales, varias de ellas campesinas y de jóvenes; académicos; representantes de organismos internacionales; funcionarios del gobierno (responsables de programas de fomento productivo o acciones programáticas relacionadas con la juventud), y jóvenes rurales, y se espera que todos ellos continúen en un diálogo permanente dentro del GDR México durante 2018 y 2019.

“Estamos planteando una plataforma de apertura para la construcción colaborativa de políticas públicas”, afirmó Romero León.

Juan Fernández, investigador en la sede de Rimisp, en Santiago, Chile, afirmó que el interés de los GDRs es incidir en la política pública a partir de propuestas compartidas. “No es el diálogo por el diálogo, sino que estamos en una lógica constructiva de incidencia, ver cómo traducimos ese diálogo en generación de propuestas colectivas, en generación de algunos puntos de acuerdo que transformemos en estrategias, en políticas, normativas, programas, y que avancemos de manera conjunta en respuestas”.

Hizo un recuento de la labor de los GDRs en los países donde han operado desde 2010 y destacó que los problemas del ámbito rural y de la juventud rural “son complejos, multidimensionales, y abarcan diversos factores y distintos actores, por lo cual las respuestas tienen que ser más integrales, multidimensionales, intersectoriales”, y para ello, agregó, “necesitamos una manera nueva o una manera más decidida de diagnosticar la situación, de diseñar las estrategias y llevarlas a cabo con base en tres ejes que planteamos: evidencias, diálogo y perspectivas multisectorial o intersectorial”.

En Rimisp, dijo Juan Fernández, “acuñamos el lema: ‘la mejor política pública se hace dialogando’, y en definitiva los seis años que llevamos a nivel regional con estas experiencias [de GDRs] nos dan la razón. En Colombia, Ecuador y El Salvador vemos políticas que han sido de alguna manera alimentadas, enriquecidas y en algunos casos diseñadas en conjunto a partir de esta plataforma de diálogo, de estos Grupos de Diálogo Rural”. Consideró que el contexto electoral en México representa un desafío y una oportunidad, y es momento de poner en la opinión pública el tema de la juventud rural, el cual hoy está invisibilizado incluso tanto en las políticas públicas como en los estudios académicos. El GDR México debe comenzar a construir una agenda de incidencia y de política, dijo.

En su presentación, Jorge Romero León destacó que el Diagnóstico de la juventud rural ofrece una revisión del perfil socio-demográfico de las y los jóvenes rurales de México y los problemas que enfrentan. E incluye nueve apartados: pobreza, situación civil, vida sexual de las mujeres, educación, condiciones de empleo, afiliación a regímenes de salud, migración, violencia y participación social y política.

Dijo que desde la perspectiva de las políticas pública la juventud rural del país no es ampliamente reconocida como grupo de población objetivo, con excepción de unos cuantos programas de apoyo con escaso impacto. La juventud rural se beneficia sólo de manera limitada e indirecta tanto de marcos regulatorios, como de políticas públicas y asignaciones presupuestales, ya sea en su calidad de jóvenes o de integrantes de poblaciones rurales, pero no como un grupo determinado e identificado, dijo.

Al presentar el Diagnóstico, Romero León destacó las diferencias que se presentan entre las poblaciones rurales de jóvenes y sus contrapartes urbanas: hay mayor incidencia de pobreza, menor nivel educativo, mayores dificultades para acceder al trabajo formal o informal, y entre las mujeres hay mucho más desocupación en todos los subgrupos de edad, entre otros hallazgos.

Bajo la pregunta “¿qué hacen los jóvenes”, el ST del GDR México señaló que casi 40% de quienes viven en localidades de hasta 15 mil habitantes sólo estudia, lo cual es similar a las zonas urbanas. Pero el porcentaje de las y los jóvenes que no estudian ni trabajan es mayor en el medio rural que en el urbano. El 9.5% de las personas de 20 a 24 años de edad rurales están en esta condición, contra 7% en el medio urbano; en el rango de 25 a 29 años de edad es 8.8% contra 6.7%, y de 15 a 19 años, 6.3% contra 4.1%. En el ámbito rural profundo (localidades con menos de 2 mil 500 habitantes) los jóvenes que no estudian ni trabajan suman más: el 25.2% de las mujeres y 7.6% de los hombres, en comparación con el ámbito urbano, donde los porcentajes en este rubro son 14.3% en mujeres y 4.8% en hombres.

En cuanto a condiciones de empleo, el Diagnóstico destaca que hay una marcada disparidad en oportunidades por sexo. La población económicamente activa está conformada en gran parte por hombres; de las mujeres que no trabajan, un gran porcentaje tampoco estudia, los salarios suelen ser discriminativos y las mujeres están excluidas de varias ocupaciones. En las comunidades rurales aisladas (con menos de 2 mil 500 habitantes), una importante proporción de jóvenes entre 15 y 19 años deja de estudiar y se incorporan al trabajo no remunerado (0.9%) o a trabajar como peones o jornaleros (1.5%), grupos que crecen en proporción cuando pasamos de la ciudad al campo y que pueden no implicar un incremento en su calidad de vida a largo plazo, pues han abandonado sus estudios por actividades que no van a mejorar su ingreso futuro. Por necesidad. Alrededor del 8.8% de los jóvenes de 15 a 19 en comunidades rurales aisladas no estudia ni trabaja.

En materia de educación, el Diagnóstico señala que la escolaridad y las expectativas de avance de las y los jóvenes aumentan conforme su residencia es más urbana. En general, el promedio de años de escolaridad de las mujeres es más alto que en hombres. En zonas rurales de menos de 2 mil 500 habitantes, la expectativa es que los jóvenes terminen por lo menos la primaria. En localidades con menos de 15 mil habitantes se espera que terminen también la secundaria.

Asimismo, se observa que los niveles de calidad educativa son bajos. El sector rural está rezagado en la producción de alumnos de excelencia. En comunidades con menos de 2 mil 500 habitantes, el porcentaje de jóvenes con resultados de excelencia en la prueba ENLACE es de 4% en español y 11.1% en matemáticas, y para poblaciones con menos de 15 mil habitantes, los datos son de 4.7% y 9.8%, respectivamente. Ello contrasta con 6.1% y 15.1% en el medio urbano.

De igual forma, el analfabetismo (en general, no específico de jóvenes) está acentuado en el medio rural, y particularmente entre la población indígena y afrodescendiente. En localidades con menos de 2 mil 500 habitantes, el 2% de los hombres y 1.5% de las mujeres son analfabetas (lo cual sube a 4.4% y 6.1% en población indígena). En poblaciones con menos de 15 mil habitantes los porcentajes son 1.3% y 0.9%, respectivamente (con 3.0% y 3.8% en población indígena). En cambio en el medio urbano 0.6% de los hombres y 0.4% de las mujeres son analfabetas (con 1.4% y 1.6% para el caso de indígenas).

Las recomendaciones que hace el diagnóstico para fortalecer las acciones y programas de atención a las y los jóvenes rurales son:

  1. Hay que integrar plenamente en las acciones y programas de política pública del Estado mexicano el concepto de ciclo de vida y trabajar desde ahí en la desigualdad específica que enfrentan niñas, niños y jóvenes en el ámbito rural (incluyendo comunidades rurales aisladas e intermedias).

 

  1. Ampliar las funciones y el margen presupuestario de las acciones para fortalecer la infraestructura educativa, los programas que trabajan con jóvenes (particularmente los del Instituto Mexicano de la Juventud, IMJUVE) y que dirigen programas de fomento productivo a jóvenes (los cinco programas identificados en el anexo 17 del Presupuesto de Egresos de la Federación). En todos los casos, los presupuestos son muy bajos en relación con las necesidades.

 

El documento también hace recomendaciones en materia de información, estadística socio demográfica y bases de datos.

Luego de la presentación de Jorge Romero León, los asistentes a la reunión expresaron la necesidad de fortalecer el Diagnóstico y el diálogo mismo en rubros que son particularmente preocupantes hoy día en relación con los jóvenes del campo: la violencia, el narcotráfico, la inseguridad y las escasas oportunidades laborales y de ingreso que conducen en muchos casos a los y las jóvenes a la drogadicción; asimismo se habló de incluir en la agenda de investigación y de diálogo el tema de la inclusión financiera y las opciones productivas en el agro y en otro tipo de actividades.

Cabe decir que el pasado 6 de diciembre, en la Segunda reunión ordinaria 2017 del Comité Especializado de Información en Juventud, Jorge Romero León hizo una presentación del Diagnóstico de la juventud rural de México, ante representantes de las instituciones miembros del Comité, como el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE), el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE),instancias éstas responsables de generar la información y estadística necesaria para poder atender de mejor manera a los jóvenes rurales.

Cabe decir que el pasado 6 de diciembre, en la Segunda reunión ordinaria 2017 del Comité Especializado de Información en Juventud, Jorge Romero León hizo una presentación del Diagnóstico de la juventud rural de México, ante representantes de las instituciones miembros del Comité, como el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE), el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y el Consejo Nacional de Población (CONAPO), instancias éstas responsables de generar la información y estadística necesaria para poder atender de mejor manera a los jóvenes rurales.