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Colombia

Ángela Penagos: “Necesitamos paz”

28 octubre, 2016

“El país se encuentra hoy en un limbo jurídico, buena parte de lo que se esperaba hacer como las desmovilizaciones, no tienen un soporte legal para avanzar. “

AngelaPenagos

El triunfo del no en el plebiscito del 02 octubre para aprobar o no el Acuerdo entre el gobierno colombiano y las FARC tomó a muchos colombianos y a la comunidad internacional por sorpresa.

Lo concreto del escenario actual es que votaron 12 millones de colombianos de cerca de 35 millones que se encuentran habilitados para hacerlo, lo que lleva a que el resultado -a pesar de tener un margen tan estrecho- cumple con los requisitos por Consejo Nacional Electoral. El comportamiento de abstención fue de aproximadamente 10 puntos más que lo tradicional en elecciones presidenciales o de Congreso.

Sobre el futuro de Colombia y cómo lo enfrentará Rimisp dialogamos con la Directora de la Oficina de Rimisp en Colombia, Ángela María Penagos para conocer su perspectiva frente a esta situación.

¿Qué implicaciones tiene lo sucedido?

Todo indica que los promotores del NO, no se imaginaban que iban a ganar. Yo creo que esperaban que el SÍ ganara pero con un margen muy estrecho y por lo tanto, su estrategia estaba centrada en el ejercicio de la oposición en el Congreso en aspectos claves como el Fast Track. Esto implicó que no desarrollaran un “Plan B” en el caso que ganaran. Situación que se hizo evidente durante estas semanas, pues hasta la fecha no hay un documento oficial de cuáles son las propuestas, observaciones, reparos o ausencia en el Acuerdo.

El país se encuentra hoy en un limbo jurídico, buena parte de lo que se esperaba hacer como las desmovilizaciones, no tienen un soporte legal para avanzar. Es por eso que es necesario extender los plazos del cese al fuego, lo que sin duda es una situación de alto riesgo y vulnerabilidad, pues en las zonas rojas los hostigamientos son comunes y la bases guerrilleras ya empezaron movimientos de concentración. No por poco Félix Antonio Muñoz, alias Pastor Alape, le ordenó a sus tropas que se replieguen en el monte a la espera de instrucciones.

Nos encontramos en un escenario donde la única vía posible es hacerle una cirugía al Acuerdo. Esto tiene una implicación seria, en mi opinión: además de Negociar con las FARC va a ser necesario negociar con el Centro Democrático como representantes del NO. El problema es que nadie sabe a ciencia cierta cuáles son los reparos y cuáles son sus alcances. Lo poco que se conoce es muy vago. Por ejemplo, en el artículo publicado en El Espectador: “Los inamovibles y las propuestas del uribismo para avanzar en acuerdo de paz”, el mandatario divulgó cinco propuestas para intentar re direccionar los diálogos y alcanzar un acuerdo de paz que sea aceptado por todas las partes. Estos puntos son:

  1. Privilegiar la erradicación manual de drogas ilícitas, sin que el Gobierno pierda la facultad de fumigar cuando lo estime conveniente, con el cuidado de no hacer daño al ser humano, a los animales ni a otros recursos naturales.
  2. Los acuerdos no deben afectar propietarios o poseedores honestos, cuya buena fe debe dar presunción, no desvirtuable, de ausencia de culpa. El apoyo al campesino no implica desconocer la necesidad de la empresa agropecuaria transparente.
  3. Los compromisos con las FARC deben cumplirse dentro de las posibilidades fiscales y financieras del país; esto es, sin afectar la regla fiscal, la confianza de inversión del sector privado, la competitividad, los programas sociales como educación universal y de calidad, sin afectar la capacidad adquisitiva de los ciudadanos.
  4. Los compromisos con las FARC no pueden limitar la descentralización ni la obligación de alcaldes y gobernadores de atender con equidad las necesidades de todos los ciudadanos.
  5. Las consultas a comunidades podrán ser limitadas en el tiempo por decretos reglamentarios del Gobierno, a fin de que no entorpezcan el desarrollo equilibrado de la nación.

La verdad y las víctimas pueden ser los grandes damnificados de este proceso pues una de las banderas del NO es la impunidad, sobre la base de que no haya penas privativas de la libertad para los guerrilleros. Esto es preocupante porque parte del espíritu del Acuerdo es la verdad para las víctimas. Si los guerrilleros y los militares no la dicen y pagan las penas no habrá reparación. Además, asume que el Tribunal Especial no hará la tarea. Detrás de esto puede haber verdades que muchos no les interesa que se sepan.

Si las FARC no se vuelven un partido político la bases guerrilleras deberán seguir en la filas, lo que en largo plazo, puede traducirse en el incremento de las bandas criminales y en el fortalecimiento de los lazos con el narcotráfico.

Además está el tema de la reforma constituyente, puerta que estuvo cerrada durante el proceso y que abrirla es muy riesgosa. Esta aspiración siempre ha estado en Uribe, buscando limitar los grandes logros de la Constitución del ‘91, en términos de libertades y derechos ciudadanos.

La mayor implicación de todas, el proceso se volvió o fue capturado por la política. Lo que tiene un alto riesgo de volverse un nuevo Frente Nacional (Pacto entre Partidos), aislando a las FARC de la participación política. Y lo más grave de todo, preservando el status quo de los territorios rurales.

 

¿Cuáles son los pasos a seguir?

Uno de los temas que se ha llegado a plantear es que si todos estamos de acuerdo con la paz, es necesario entonces muy prontamente tener una salida jurídicamente viable.

Se menciona que hay varios aspectos del Acuerdo que se pueden ir implementado, dado que tiene soporte internacional. Como los temas relacionados con la sustitución de cultivos ilícitos, el desminado y la entrega de los niños. Asimismo, muchos de los temas se abordaron en el Plan de Desarrollo y en varias de las políticas públicas que se han venido trabajando.

Sin embargo, avanzar en este sentido puede ser riesgoso porque no se entendería que fuera producto de un Acuerdo. Y si se llega abrir la puerta nuevamente entonces ¿cuál sería la base para empezar de nuevo? Además es necesario, en estas circunstancias, precisar cuál sería la institucionalidad encargada de todo este proceso y cómo hacer que no sea una política de gobierno y que se vuelva un tema de Estado.

Desde este punto de vista, es necesario que por primera vez en este país, la sociedad civil reclame y se movilice para presionar por una solución pronta. El problema con esto es Colombia no se caracterizar por tener una tradición en movilización ciudadana, la indiferencia ha sido la principal característica.