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Inclusión Social y Desarrollo

Boletín

18 jóvenes líderes rurales compartieron reflexiones en el primer GDR convocado en Ecuador

27 Enero, 2017

Con el fin de conocer las expectativas y problemas de los jóvenes rurales, analizar sus causas y consecuencias y conformar un grupo de líderes que participen en el Grupo de Diálogo Rural (GDR) de Ecuador, el 30 de noviembre se llevó a cabo en Quito el primer encuentro enmarcado en el proyecto “Jóvenes Rurales, Territorios y oportunidades: Una estrategia de diálogo de políticas”, financiado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). En la ocasión participaron 18 jóvenes líderes de distintos sectores rurales de Ecuador, quienes iniciaron una reflexión guiados por Ney Barrionuevo, Secretario Técnico del GDR – Ecuador y Vivian Díaz, investigadora adjunta de Rimisp. 


En esta materia, según las últimas cifras que entrega el Instituto Nacional de Estadística y Censos de Ecuador (INEC), el 27 por ciento de la población total es joven, y de ese total el 36 por ciento es rural. Mientras que el 53 por ciento del total habita en zonas rurales en la Sierra y el otro 38 por ciento en la Costa. Estos porcentajes aportan en la comprensión del escenario actual de la juventud rural de Ecuador, donde el 4,7 por ciento presenta analfabetismo y solo el 61 por ciento ha finalizado la educación básica.

Al respecto Ney Barrionuevo expresó: “Hay personas que están condenadas a la pobreza por el lugar donde han nacido, porque dicho lugar tiene altos niveles de desigualdad en educación y las vías de acceso son inadecuadas”.

Pero, ¿quiénes y cómo son los jóvenes?, esa fue la interrogante que dio el vamos al diálogo entre jóvenes rurales abriendo espacio para la reflexión, el surgimiento de dudas y la generación de propuestas desde las diversas perspectivas de los convocados. De este modo, se avanzó en el diálogo sumergiéndose en el ámbito de los sueños, anhelos y expectativas de estos actores involucrados, considerando igualmente los problemas que se presentan a la hora de desenvolverse en sus respectivos territorios.

En ese sentido, Mónica Quintero, una de las participantes del GDR en Ecuador manifestó: “El máximo sueño o aspiración que podría hacer feliz a un joven rural es una buena educación. Y con ello, regresar a sus raíces para enseñar lo que ha aprendido”.

Ruralidad, juventud e inserción laboral

Avanzando en el encuentro, las preguntas fueron orientándose hacia el tema de la inserción de los jóvenes rurales en el empleo, visto desde la experiencia en distintas actividades rurales, no únicamente en las agrícolas. Las preguntas apuntaron a conocer cuáles son las causas que obstaculizan esa inserción laboral de los jóvenes y cuáles son los efectos. Al respecto, las respuestas de los participantes dieron luces sobre ciertos efectos, tales como la migración, el envejecimiento de la población -asociado a la resistencia a la innovación- el costo de la mano de obra, el alcoholismo y la drogadicción, la frustración y la fuga de cerebros al nivel local y la delincuencia.

Para Jymy García, joven participante del GDR en Ecuador, esta situación es evidente, según explica: “En la cuenca del Guayas la situación es grave. No hay acceso a educación, hay mucho analfabetismo, los jóvenes no estudian. Generalmente se dedican a la agricultura, otros van a Guayaquil a trabajar de guardias, choferes. Pero no hay incentivo para quedarse en el campo”.

Al cierre del encuentro los jóvenes desarrollaron de manera colectiva un árbol de problemas, identificando en las raíces situaciones como el consumismo, individualismo, la exclusión y el acceso a distintos tipos de bienes. Mientras que en las ramas, emergieron aspectos como la migración, la pobreza rural, y la discriminación, entre otros temas.