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Cohesión Territorial para el Desarrollo

Salud

 

Por Ricardo Fábrega

Potenciar los equipos ambulatorios

1. Soporte a los equipos descentralizados:
1.1. Mejorar la capacidad de atención especializada en salud para territorios lejanos y/o aislados, realizando interconsultas a través de Internet y otras herramientas de comunicación a distancia. Existe un enorme potencial de igualación en el acceso a servicios rompiendo las barreras geográficas. El uso de tecnologías de información y telecomunicaciones permitiría aumentar la capacidad resolutiva descentralizada y dar soporte a los profesionales de Atención Primaria de Salud ubicados en territorios alejados. Ya existen experiencias exitosas de Telemedicina en algunas patologías vinculadas al AUGE que cuentan con especial preocupación del sistema.
1.2. Capacitar a los equipos de salud familiar de las comunas con peores resultados sanitarios, en el uso de tecnologías que aumentes la capacidad resolutiva ambulatoria para el seguimiento de pacientes crónicos. Ello implica que los equipos de 80 comunas reciban capacitación y tecnología para implementar mecanismos de seguimiento a domicilio de los pacientes crónicos. Dicho equipamiento debe incluir un soporte a distancia mediante un “Salud responde” para profesionales. Esto permitiría apoyar el trabajo en terreno por parte de un staff de médicos especialistas de apoyo. Un diseño completo permitiría mediante este mecanismo agilizar la derivación de casos prioritarios.

2. Potenciar el aporte de la salud municipal al desarrollo local:

2.1. Articular los equipos de salud local con el municipio a través del alineamiento del Plan de Salud con el Plan de Desarrollo Comunal (PLADECO). Construir un Plan de Salud junto con el PLADECO cada 4 años optimizaría recursos y permitiría darle a la salud un enfoque más estratégico dentro del desarrollo social de la comuna.

3. Ajustar los mecanismos de asignación de recursos:
3.1. Mejorar el aporte adicional que reciben las comunas rurales por el hecho de ser rurales. Para ello se requiere mejorar el indexador de ruralidad, de modo que reconozca los costos reales del servicio.
3.2. Mejorar el financiamiento directo a las rondas rurales y el traslado de pacientes. Con ello se mejoraría el acceso periódico a profesionales de las poblaciones de zonas más aisladas y se aliviaría la carga presupuestaria de los establecimientos más alejados cuando se requieren derivaciones urgentes para ir a establecimientos de segundo o tercer nivel.

Potenciar las redes asistenciales

1. Asignar los recursos de acuerdo a un criterio de equidad territorial que distribuya todos los recursos presupuestarios disponibles a los Servicios de Salud, considerando ruralidad, pobreza y riesgo epidemiológico. Mediante un mecanismo de distribución per cápita que considere las diferencias territoriales de ruralidad, pobreza y riesgo epidemiológico, se cerrarían las brechas de equidad. Si bien algunos servicios recibirían fondos por prestaciones que no están en condiciones de realizar realmente y que derivan a centros de mayor complejidad ubicados fuera de su territorio (generando brechas de eficiencia), esto es subsanable asignando un presupuesto de compra a los territorios derivadores, de modo tal que los centros de referencia nacional reciban recursos por los pacientes que les son enviados. Ello aumentaría además el acceso de las personas de regiones a los centros de mayor complejidad.
 
2. Dar más autonomía a los gestores locales para adecuar sus mecanismos de contratación a la realidad de cada territorio. Es necesario dotar a las regiones de profesionales médicos especialistas y enfermeras que respondan a sus requerimientos, debiendo avanzar en dar un mayor margen de decisión a los servicios de salud. Sobre la iniciativa existente de devolución de becas mediante tiempo de trabajo, se requiere mejorar los procedimientos para hacer exigible esta contraprestación.
 
3. Que el jefe de los servicios de salud sea propuesto por el Intendente regional y que los convenios de desempeño asociados sean controlados en conjunto por la subsecretaría de redes asistenciales y por la autoridad sanitaria regional (o un gobierno corporativo de raíz local).
 
4. Instalar un eficaz sistema de monitoreo de resultados en salud, oferta y acceso a servicios que incluya indicadores de equidad territorial, y que genere reportes oportunos a los gestores locales. Uno de los soportes claves para una gestión con enfoque territorial es la definición de sistemas de información que sirvan a los gestores locales y que incluyan información territorializada sobre oferta, acceso, resultados y evolución de los determinantes de salud.
 
5. Conformar directorios con participación de los municipios y la comunidad en el área de cada servicio de salud, asegurando que los actores relevantes se involucran en las definiciones estratégicas. Los servicios de salud deben formalizar los espacios donde sus actores toman definiciones estratégicas claves, la constitución de verdaderos directorios que aprueban los planes de desarrollo y las cuentas de gestión son un paso importante para aumentar el involucramiento de los actores locales en la gestión de las redes asistenciales. Del mismo modo, se requiere avanzar en la constitución de espacios de participación que no sean normados por el directivo de la red o el establecimiento, como es hasta la fecha.

Enfatizar un enfoque anticipatorio y favorecer el desarrollo integral de las regiones

1. Ampliar la aplicación de un enfoque anticipatorio al daño. Mientras más sana se mantenga a la población, más fácil será disminuir las brechas de acceso a servicios. Un enfoque anticipatorio al daño, lo más cercano posible a la población, es una estrategia más costo-efectiva y factible para enfrentar las actuales inequidades en acceso a servicios de salud. En Chile se ha desplegado esta estrategia de manera exitosa en lo materno infantil, pero tiene un retraso muy relevante en salud del joven, el adulto y el adulto mayor y en general en todo lo que implica el despliegue de un seguimiento de largo plazo de carácter poblacional.
 
2. Mejorar las condiciones de calidad de vida y salud de las poblaciones que habitan en territorios rezagados, a través de acciones integrales e intersectoriales. Las medidas en el sector salud no pueden pensarse aisladas del contexto territorial y del entorno de las familias y comunidades, por lo que se deben sumar esfuerzos en las diferentes iniciativas de desarrollo, tales como i) Generación de polos de desarrollo económicos regionales; ii) Generación de universidades y espacios de carácter cultural; iii) Aumento de los recursos que se recaudan y asignan descentralizadamente; iv) Mayor capacidad de decisión política local; v) Control de los impactos ambientales locales; y v) Calidad de los caminos sistemas de comunicación disponibles.